Oportuna esquizofrenia
En reciente reportaje, el camarada y candidato Iván Cepeda dijo: “Yo he sido partícipe de este gobierno, he contribuido a elaborar su política (…) Soy amigo personal del presidente, lo conozco hace 40 años, lo respaldo y lo defiendo”.
Sin embargo, en esa misma ocasión señaló que la constituyente no es su prioridad inmediata (¿mediata sí?). En su lugar, afirmó que el país requiere consensos mínimos sobre los problemas que él denomina como “cantados”, entre ellos la crisis del sistema de salud y la seguridad regional. Se coloca así, al menos en apariencia, y solo para el corto plazo, en las antípodas de su mentor y amigo.
A su vez, el presidente dijo hace poco: “Ganar una mayoría ciudadana en el Congreso y aislar la mafia política debe tener como objetivo desatar el poder constituyente”. Y en otra ocasión en La Dorada: “¿Quieren que este programa siga? ¿Quieren que estas reformas sociales sigan y se vuelvan realidad? Entonces, poder constituyente, no hay otro camino, es la nueva fase de la lucha popular”. Fíjense en la contundencia de las palabras presidenciales: la agenda progresista depende, sí o sí, de la constituyente.
Por si no recuerdan, yo lo haré por ustedes. En el ‘Doctor Jekylly y el señor Hide’, una novela de terror de Robert Louis Stvenson, la trama gira sobre un trastorno psiquiátrico que consiste en el desdoblamiento de una misma persona en dos identidades diferentes. En la Colombia de hoy para escribir un relato semejante no se requiere un novelista. Basta un cronista.
Contrabando........
