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Ética, derecho, moral

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19.05.2026

La pregunta de María Lucía Fernández, una periodista respetable y ecuánime, al abogado y candidato tenía sentido por fundamentarse en afirmaciones previas suyas: ¿Cuál sería el papel de la ética en su gobierno si usted afirma que el derecho no tiene que ver con la ética? Su respuesta fue equivocada por omitir que los órdenes normativos a los que está sometida la conducta humana son tres, no dos. Tan importante como el derecho y la ética es la moral, que es una categoría distinta. Explicar esta distinción es importante; también lo es mostrar que el derecho siempre está permeado por esos otros sistemas normativos.

La ética, para los cristianos, proviene de Dios. Las reglas que debemos seguir están contenidas en los libros sagrados y, en particular, en los Diez Mandamientos. En el sacramento de la confesión, católicos y anglicanos exponen sus pecados y su arrepentimiento, y reciben la absolución por un sacerdote que interpreta al Señor. Otros, desde una postura laica y siguiendo a Kant aunque nunca lo hayan leído, asumen que las reglas de la ética son producto de la reflexión interna, y que solo ante el tribunal de la conciencia individual somos responsables. Esto quiere decir que, en materias éticas, cada cual es, al mismo tiempo, legislador y juez.

El derecho se coloca en la orilla opuesta: no hay más derecho que el positivo creado por el Estado; solo los jueces, cuya autoridad proviene de la ley, pueden juzgarnos. Esta monopolización del derecho por el Estado es el positivismo jurídico, que es especialmente notable en el derecho penal. Nadie puede ser procesado —lo dice nuestra Constitución— sino por motivos previamente definidos en las leyes. Esta estructura es, nada menos, que la garantía de la libertad: lo que no está prohibido está permitido. Atrás ha........

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