El papel que no pidieron y que facilitó la corrupción
En Colombia le piden más papeles a una persona para vender una casa que a una empresa para quedarse con un contrato multimillonario del Estado. Al ciudadano común le exigen la cédula, el certificado de tradición y libertad, el predial al día y cuanto paz y salvo exista. A la empresa le bastan el registro de contratistas, una póliza y la confirmación de que no tenga sanciones pendientes. Solo con eso le entregan el control de sumas enormes de dinero público.
Un equipo especializado anticorrupción del gobierno de Abelardo de la Espriella viene destapando cómo se saquearon los recursos del país. El libro de la verdad, elaborado durante el empalme, deja al descubierto una larga lista de contratos firmados sin revisar siquiera quiénes estaban detrás de las empresas beneficiadas.
Los datos son claros. En Ecopetrol aparecen 32 casos en los que varias agrupaciones de empresas se quedaron con más de 10 billones de pesos. En Cenit, la filial encargada del transporte de petróleo, le adjudicaron 23.663 millones a una sociedad que apenas tenía un capital de 117 millones.
Nadie le da las llaves de su casa a un desconocido sin saber bien quién es. En el sector público pasa a diario. Aparece una sociedad con tres meses de creada, un representante legal que firma en nombre de socios invisibles y un manual de ética copiado de internet. Aun así, les abren la puerta. Con todas las leyes y normas que existen........
