Ante Xi Jinping, Donald Trump se plantea dar marcha atrás
El encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y China no trajo anuncios de respuestas definidas para los conflictos en marcha, desde Taiwán hasta Irán. Tampoco permitió abordar asuntos como el de los aranceles. El presidente Trump, mostrando mejor educación que de costumbre, escuchó con placer al presidente Xi y se permitió imaginar lo que podrían ser las relaciones entre los dos países si no se hiciesen la guerra.
Este artículo da continuación a: 1- «El cisma que enfrenta al Pentágono contra el Vaticano», 21 de abril de 2026. 2- «Donald Trump percibe los límites del “jacksonianismo”», 28 de abril de 2026.
Este artículo da continuación a: 1- «El cisma que enfrenta al Pentágono contra el Vaticano», 21 de abril de 2026. 2- «Donald Trump percibe los límites del “jacksonianismo”», 28 de abril de 2026.
La visita del presidente estadounidense Donald Trump en la República Popular China, durante los días 13, 14 y 15 de mayo, sacó a relucir profundas contradicciones.
La parte china tenía como objetivo asegurarse de que Washington seguirá respetando el principio que establece que Taiwán no es un Estado independiente sino una provincia china. En Pekín también querían asegurarse de que Estados Unidos no impedirá el acceso de China a las materias primas y a las fuentes de energía y que aceptará que el gigante asiático siga desarrollando su comercio, a través de sus “rutas de la seda”.
Para la parte estadounidense, el objetivo era asegurarse de que Pekín no va a “robarle” el «hemisferio occidental», como suelen decir los dirigentes estadounidenses para referirse al continente americano, sobre todo a Sudamérica. Washington también aspiraba a lograr que el mercado chino se abra a las empresas estadounidenses, fuertemente representadas en la comitiva del presidente Trump.
La visita de Trump en China se produjo en un contexto particular: el cambio de estrategia global de Estados Unidos. El Pentágono ha renunciado a la doctrina Rumsfeld-Cebrowski –luego de haber comprobado que no cuenta con los medios necesarios y que esa doctrina finalmente no es productiva para Estados Unidos– y parecía haber adoptado la “estrategia de la denegación” de Elbridge Colby. Estados Unidos secuestró al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, y parece haber tomado el control del petróleo que ese país vendía a China. Después, Estados Unidos ha tratado de derrocar el gobierno de Irán y de impedir la exportación del petróleo iraní hacia China, un sueño de conquista que ha venido a estrellarse contra la resistencia del pueblo iraní.
La cuestión central de la visita era, por consiguiente, saber qué estrategia global podría escoger Estados Unidos para el futuro y si esta sería compatible con la de China. Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, Washington ha puesto en marcha 3 estrategias diferentes mientras que Pekín mantiene la misma.
Por supuesto, nadie creía que el presidente Donald y su administración aclararían esa interrogante esta........
