La cuestión progresista
En los inicios de la semana que hoy finaliza asistí en la librería La Fuga, de Sevilla, a la presentación del libro 30 Años de Rebelión, que conmemora el lanzamiento de este diario de análisis y pensamiento alternativo al sistema mercantil asfixiante que nos rodea.
Las otras buenas personas
Quince personas de España y América Latina impulsan, aún en la actualidad y sin ánimo de lucro alguno, un medio de comunicación que desde sus posiciones editoriales plurales -dentro de una línea de trabajo de izquierdas- interpreta con rigor acontecimientos nacionales e internacionales cumpliendo con esa misión periodística de formar a la ciudadanía completando la visión dominante que se tiene en el mundo con otra que, como afirmaba el poeta Gabriel Celaya, pretende anunciar “algo nuevo”.
Por encima de debilidades humanas como los numerosos casos de corrupción que se han dado en todos los partidos políticos dominantes en los países que se definen como democráticos, sigue existiendo un amplio grupo de personas que aún sitúan en sus horizontes la esperanza de un mundo como el que nos dicta nuestra conciencia cultural ética y moral, un mundo en el que se viva en el mayor grado de armonía que le sea posible a la especie humana.
Juan Torres López, economista y coautor del libro; Luis Miguel Busto, sindicalista y coautor también, y María José Lera, profesora de la Universidad de Sevilla e integrante del Consejo Editorial de rebelión.org, se encargaron de repasar la historia del diario y de comentar el panorama internacional de nuestros días.
Allí, en esa pequeña librería, rodeado de una quincena de asistentes, me pregunté si acaso me encontraba ante un grupo aparte, especial, del que estaba aprendiendo aspectos relevantes en una sociedad marcadísima por una egolatría tan exacerbada como tragicómica, hoy, en la era digital. Salvo un par de jóvenes latinoamericanos -de Chile y Perú- los demás, no es que fuéramos viejos, pero sí entraditos en años. Un señor intervino, se identificó como de izquierdas y sindicalista y, sin embargo, lanzó durísimas críticas contra la izquierda y sostuvo que esa ideología, por regla general, ya no se encuentra al lado de los trabajadores. Su intervención fue sentida y sincera, pero me sonó a envejecida, a las que yo escuchaba en los años 70 del siglo XX.
Aspiración emocional o evolución
Desde hace años me pregunto si lo que llamamos progresismo es una simple aspiración emocional -a la luz de los hechos históricos-, un deseo de perfección........
