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De la dialéctica

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15.01.2026

En esta nueva entrega del Centenario Manuel Sacristán reproducimos el texto de una conferencia impartida por Manuel Sacristán sobre la dialéctica en el año 1973.

Nota del editor.-  Reproducimos a continuación tres documentos relacionados con dos conferencias impartidas por Manuel Sacristán sobre la dialéctica:

Entre los materiales de Sacristán solo se conserva el esquema, con textos anotados, de la conferencia (que no fue grabada) que Sacristán impartió en febrero de 1970; sin embargo, de otra conferencia sobre temática semejante impartida en la UAB en 1973, solo se conserva la transcripción de la conferencia, aunque no todas las preguntas de los asistentes han quedado bien recogidas en la grabación que se conserva, por eso han sido reconstruido y resumido solo las intervenciones de mayor interés y más directamente relacionadas con el asunto. Se publican conjuntamente el guion y la transcripción de dos conferencias distintas porque consideramos probable que en la conferencia impartida en la Facultad de Derecho de la UAB siguiera un guion similar a la impartida en Zaragoza unos años antes.

Agradecemos a Juan-Ramón Capella, amigo y discípulo de Sacristán recientemente fallecido, habernos facilitado en su día una copia de la grabación y la siguiente aclaración sobre una referencia del autor al inicio de su intervención: «(…) Lo que yo había apalabrado para que Manolo hablara en Derecho de Bellaterra era una conferencia sobre Bertolt Brecht. Pero me puse enfermo de gripe y, tras asegurar que la conferencia sería grabada y que alguien –creo que Francesc de Carreras– llevaría a Manolo a Bellaterra, me quedé en cama desde dos o tres días antes. Sacristán tenía que dar dos conferencias aquel día: la de Bellaterra y otra por la tarde en Filosofía (¿o tal vez Letras?) de la UB. Ignoro si equivocó las conferencias o si repitió la misma en los dos sitios, que es lo más probable. En todo caso, aquella mañana, al quedarme sin penicilina, fui a la farmacia de enfrente de mi casa, y al salir me detuvieron dos polis que me llevaron a Jefatura con gripe y sin dejarme siquiera avisar a la familia. Por fortuna les avisó el farmacéutico, que vio la detención, y en la conferencia de la tarde Sacristán dio noticia de ella públicamente».

1. Usos platónicos

1.1. Método de ascenso.

1.2. Método de operación con las formas.

1.3. En cualquier caso superior a los demás métodos de concurrencia.

1.4. Punta ética.

2. Usos aristotélicos

2.1. Como meramente probable (y a veces solapamiento con «erística»).

¿Es una reflexión suya –basada en agrafa dógmata [doctrinas no escritas]– sobre la dialéctica de Platón?

3. Identificación medieval de «dialéctica» con «lógica»

3.1. El trivium, en Hugo de San Víctor, en Santo Tomás, etc.

3.2. Abelardo y los «dialécticos».

3.2.1. Sic et non.

3.2.2. Dialéctica y dialogicidad.

4. Kant

4.1. Uso trascendente de la razón-entendimiento.

4.2. Punta ética del uso trascendente.

5. Notas distintivas de los usos no- y pre-hegelianos

5.1. Concepto referente a modo de razonar o pensar.

5.2. No formalmente demostrativo.

5.3. Con vinculación ética.

1. El tema de la escisión y la exigencia de filosofía

Merker 36, parafraseando la Differenz: Hoy se asiste, sobre todo «en el mundo más sin prejuicios y juvenil» del que son expresión los Discursos sobre la religión de Schleiermacher, a la manifestación de la exigencia de una filosofía nueva en la cual se repare el «mal trato» que sufre la naturaleza en los sistemas de Kant y Fichte y «la razón se ponga en armonía con la naturaleza, pero siendo tal la armonía que la razón no deba renunciar a sí misma ni convertirse en una imitación insulsa de la naturaleza, sino que, por el contrario, ella misma se configure como naturaleza por su fuerza interior.» (D. 165)

1.1. La interpretación de Lukács

1.1.1. Buen descubrimiento de la sensibilidad social de Hegel.

1.1.2. Pero no probado como tesis, sino al contrario.

1.1.3. La alusión de Hegel es al kantismo.

2. Realización de ese conato por Hegel

2.1. Contradicción (mediación) → positividad especulativa (idealismo).

2.1.1. Así lo entendieron los primeros discípulos.

J. K. F. Rosenkranz, Kritische Erlaüterungen das Hegelschen Systems [Comentarios críticos del sistema hegeliano], Königsberg, 1840, 156: «El que Hegel parta del presupuesto de que encontrará de nuevo la razón en la historia se justifica por el hecho de que el espíritu como sujeto de la historia es en sí mismo racional y, por lo tanto, también en la figuración objetiva que se dé a sí mismo ha de estar contenida la razón».

2.1.2. Juicio de Merker.

Merker, 85/86: «El motivo por el cual el esquema dialéctico es «muy universal y omnivalente, desprendido en el fondo de los ejemplos singulares y de su terreno genético» (Haering) está dado por el particular planteamiento especulativo que recibe en Hegel el problema de la superación de las oposiciones que es la exigencia de la filosofía».

2.2. Pero concretismo, «realismo», cismundaneidad.

3. Balance

3.1. Su dialéctica, como su conservadurismo, tienen mucho que ver con la general actitud contemplativa y especulativa de su filosofar. Éste es el lado malo de la conmovedora gana de verlo todo y al mismo tiempo. Esa gana es admirable: se compone de modestia, capacidad filosófica de asombro, capacidad de gozar y ausencia de miedo a la muerte, a la naturaleza. Todo lo cual ha compensado el sucio motivo académico de la diferenciación.

3.2. Pero queda en pie el carácter especulativo y salvador (conservador) de su dialéctica, su inseparabilidad del «sistema», que está hecho con ella. La dialéctica hegeliana es un método para resolver en filosofía las contradicciones reales.

3.3. La semejanza con Marx no puede ser sino genética y léxica.

3.3.1. Léxica por proximidad y avatares.

3.3.2. Genética.

3.3.2.1. Ya por la génesis de la hegeliana. Crítica de Merker y justificación de Lukács (parcial).

3.3.2.2. Y por la génesis de la marxiana.

1. Reacción al carácter especulativo de la dialéctica hegeliana

1.1. La crítica generalmente recogida. La Umstülpung [inversión]. Incluso desde joven.

Marx, Kritik des Hegelschen Staatsrechts [Crítica de la Filosofía del Derecho hegeliana], MEW I 206: «La familia y la sociedad civil son los presupuestos del Estado; ellos son los elementos propiamente activos; pero en la especulación sucede a la inversa».

La «Umstülpung» clásica.

1.1.1. Pero atenerse a eso es ignorar otro tipo de crítica, ya presente en el mismo texto.

1.2. Crítica del método, del proceder.

1.2.1. Complejidad de la misma inversión.

Marx, Ibidem [Complejidad de la misma «Umstülpung»]: «Lo importante es que Hegel hace en todas partes de la idea el sujeto, y del sujeto real, propio (…) el predicado. Pero el proceso va siempre por el lado del predicado».

1.2.2. La crítica es en dos frentes, no sólo por falseamiento de la empiria.

Marx, Ibidem, p. 206: «Este hecho, esta situación real es enunciada por la especulación como apariencia, como fenómeno (…) son meramente el aparecer de una mediación que la idea real practica consigo misma (…) La realidad no se enuncia como ella misma, sino como otra realidad. La empiria corriente no tiene su propio espíritu por ley, sino un espíritu ajeno, mientras que la idea real no tiene una realidad desarrollada, a partir de sí misma sino que tiene como existencia la empiria corriente

1.2.3. El tema de la futura tesis sobre Feuerbach afecta ya a Hegel.

Marx, Ibidem, pp. 207/208 [Aplicación a Hegel de la futura tesis sobre Feuerbach]: «Así, pues, se recoge la realidad empírica tal como es; incluso se la proclama racional pero no racional por su propia razón, sino porque el hecho tiene en su existencia empírica otra significación que sí mismo. El hecho del que se parte no se concibe como tal, sino como resultado místico. Lo real se convierte en fenómeno, pero la idea no tiene más contenido que ese fenómeno. Ni tiene tampoco la idea más objetivo que el lógico: «ser para sí espíritu real infinito». En este párrafo yace todo el misterio de la filosofía del derecho de Hegel, y de toda su filosofía en general».

2. Reacción a la cismundaneidad de Hegel

2.1. Posterior valoración del verlo todo (antes entendido sólo como vicio en la concepción de la idea). Oposición al filosofar abstracto post-hegeliano.

2.2. Valoración del esquema metafóricamente: El Capital.

Marx, Das Kapital, epílogo a la 2ª edición. MEW 23, 27 [OME 40, p. 19]: «Mi método dialéctico es por su fundamento no sólo diferente del de Hegel, sino incluso su contrario directo. Para Hegel, el proceso del pensamiento, al que transforma incluso en sujeto independiente bajo el nombre de Idea, es el demiurgo de lo real, lo cual constituye sólo su aparición externa. En mi caso, a la inversa, lo ideal no es más que lo material transpuesto y traducido en la cabeza humana.

Hace ya casi treinta 30 años que critiqué el aspecto mistificador de la dialéctica hegeliana, en una época en la cual era aún moda del día. Pero precisamente mientras yo trabajaba en el primer tomo del Capital la desabrida y mediocre soberbia de los epígonos que ahora tienen la ruidosa palabra en la Alemania culta se complacía en tratar a Hegel como el buenazo de Moses Mendelssohn trató a Spinoza en tiempos de Lessing, a saber, como a un «perro muerto». Por eso me declaré abiertamente discípulo de aquel gran pensador y hasta coqueteé aquí y allá en el capítulo sobre la teoría del valor, con su peculiar modo de expresarse. La mistificación que sufre la dialéctica en manos de Hegel no impide en modo alguno que el filósofo exponga por vez primera sus formas generales de movimiento de una manera amplia y consciente. En su obra la dialéctica se encuentra cabeza abajo. Hay que darle la vuelta para descubrir el núcleo racional dentro del recubrimiento místico».

3. Síntesis especulativa (Hegel) y síntesis «inductiva» (Marx)

Marx, Kritik des Hegelschen Staatsrechts, MEW I 210 [Dialéctica de síntesis «inductiva»]: «El pensamiento verdadero es: el despliegue del estado o de la constitución política en diferencias y la realidad de éstas es un despliegue orgánico. El presupuesto, el sujeto, son las diferencias reales o aspectos varios de la constitución política. El predicado es su determinación como orgánicos. En vez de eso, la idea se convierte en sujeto, las diferencias y su realidad se entienden como desarrollo de la idea, como su resultado, mientras que, a la inversa, la idea se tiene que desarrollar a partir de las diferencias reales. Lo orgánico es precisamente la idea de las diferencias, su determinación ideal. Pero aquí se habla de la idea como de un sujeto que se despliega constituyendo sus diferencias».

Puesto que esto último es la dialéctica hegeliana como método –no un mero aspecto suyo– la dialéctica «inductiva» marxiana es otra cosa, y también es la clave de la Umstülpung [inversión]. Se puede invertir un objeto y sale otro objeto. Pero no hay garantía de que invirtiendo un método (una herramienta) salga una herramienta (un método). Distinguir entre génesis y estructura.

[Nota manuscrita de Sacristán: «En realidad, lo recogido por Marx es el “sistema”, si Hegel ha fijado, como parece, su método. Pero no el método, el despliegue de las mediaciones de la Idea»].

1. Abandono de las fórmulas hegelianas

2. Ciencia y pensamiento dialéctico: planteamiento

2.1. La negación de la positividad científica.

2.1.1. Su motivación: la abstracción positivista de la ciencia.

2.1.2. Su error: una concreción superior a la del conocimiento común solo se consigue mediante buenas abstracciones.

2.1.2.1. La mala concreción de Hegel es un buen ejemplo. A contrario lo es la de Marx en El Capital. (La observación de Engels en Anti-Dühring).

2.2. Sobre esa base se puede situar bien el tema ciencia burguesa / ciencia socialista.

2.2.1 La distinción no tiene sentido si se practica entre dos presuntos cuerpos teóricos formalmente heterogéneos, uno positivo, otro dialéctico.

2.2.2. Tiene sentido entre dos entidades histórico-culturales.

2.2.2.1. Presupuestos económico-sociales y culturales. De aquí

2.2.2.2. Temática accesible.

2.2.2.3. Funcionamiento institucional.

2.2.2.4. Funcionalidad social.

2.2.3. Solo sobre esa base repercusión sobre cuerpos teóricos.

3. Ciencia y pensamiento dialéctico: consideración dialéctica de la ciencia positiva

3.1. En el hacer del científico: sus condicionamientos personales y globales concretos: cambio histórico.

3.2. En el condicionamiento temático:

3.2.1. Condicionamiento por el grado de desarrollo de las fuerzas productivas (incluida la ciencia misma).

3.2.2. Condicionamiento por los conceptos (incluida ella).

3.3. En su funcionalidad social.

3.3.1. Como fuerza productiva.

3.3.2. Como sobreestructura e ideología.

3.4. Sobreestructura e ideología. Hay concepto de martillo, pero no martillo de concepto. Consecuencias:

3.4.1. No reducir ciencia a fuerza productiva, a medio de producción.

3.4.2. ¿Permite pensar esa diferencia que el concepto sea objeto de total determinación básica, mientras que el martillo no, por ser base él mismo, o pre-base? No. Ambos están determinados básicamente. Hay elementos comunes entre base griega y hoy. Y ninguno de los dos está individualmente determinado por la base [¡ojo!].

4. Dialectizar es globalizar, totalizar, enterizar

4.1. Sumas (la ciencia en la sociedad).

4.2. Sumandos (lo que hace en un momento dado el científico).

4.3. Conocimiento de lo concreto. «Comprensión».

Del concepto de dialéctica no debería ignorarse algo que yo, en cambio, voy a pasar por alto por razones de tiempo y que es una alusión a su origen histórico y a su uso en un sentido un poco tecnificado. Me voy a limitar a una alusión a la dualidad de arranque en Heráclito y Platón porque tiene importancia para los usos contemporáneos de dialéctica, sobre todo en las discusiones dentro de la tradición marxista e incluso un poco también entre los fenomenólogos. Dedicaremos sólo un par de minutos a precisar lo siguiente:

En los fragmentos conservados de Heráclito no aparece el término «dialéctica»; en cambio, sí que se le considera, siguiendo a Hegel, en la mayoría de los manuales de historia de la filosofía por no decir en todos, origen del pensamiento temática, explícitamente dialéctico. ¿Por qué? Porque en Heráclito se encuentran, en el lugar central de su pensamiento, conceptos como los de cambio, oposición, conceptos podríamos decir tensionales, como, por ejemplo, el que –por decirlo metafóricamente, no con palabras de Heráclito– la armonía no es estaticidad, serenidad, como la de Zeus olímpico, sino, esto sí que son palabras de Heráclito, «una entidad oscilante como en el caso de la armonía del arco o la armonía de la lira». Esta idea de que la armonía, el equilibrio, la síntesis, sea fruto de tensiones en vez de ser simple expresión de inmovilidad, de serenidad, es tradicionalmente considerada como la primera aparición de un pensamiento dialéctico, temáticamente dialéctico, consciente de estar basado no en ideas fijas, como las de substancia o esencia, sino en ideas de movimiento y tensión.

Ahí lo dialéctico se refiere a la interpretación directa del mundo. En cambio, en el otro principal origen del concepto, incluso del término, la obra transmitida de Platón, el contexto suele ser casi siempre no de interpretación del mundo sino un discurso acerca del método, del pensamiento. Cuando Platón dice «dialéctico» está diciendo o bien procedimiento para subir desde la apariencia de las cosas hasta la esencia de las cosas, que es lo que se suele llamar Ideas en una transcripción de los fonemas griegos correspondientes (mejor traducción sería «Formas», «aspectos» o «esencias»), o bien está diciendo el arte de manejar estas esencias. En cualquier caso, está hablando en un contexto que es más de método, de pensamiento, que de Ser, mientras que los conceptos de Heráclito no tienen normalmente preocupación metódica. La tienen también, es verdad, pero sus ejemplos, el contexto en el que habla de armonía oscilante, es un contexto de entidades reales, no de teoría del método.

Otra característica que vale la pena observar, y con eso termino la alusión a la antigüedad, es que en los dos casos, tanto en Heráclito como en Platón, la idea de dialéctica, o de interpretación dialéctica de la realidad, tiene curiosa o notablemente una punta ética, moral. En el caso de Heráclito, incluso el lenguaje es casi un lenguaje de sermón, porque se habla, por ejemplo, de despertar al dormido, como podría decir un apóstol. En el caso de Platón, porque en los dos textos clásicos en los que ha presentado el concepto de dialéctica –el libro VII de la República donde está el mito de la caverna, texto que muchos de vosotros sin duda conocéis o bien por lectura directa o bien por enseñanza media y que en cualquier caso es una buena lectura de verano, y El Banquete, que también lo es–, el pensamiento dialéctico se presenta no sólo como el método justo para el trato con las esencias de las cosas sino también como resultado de un esfuerzo moral. Si recordáis el mito de la caverna, las personas aquellas que están encadenadas de espaldas a la luz, cuando las vuelven, cuando las desencadenan y las vuelven hacia la luz, tienen un momento que es decisivamente moral: seguir avanzando a pesar de que les queman los ojos y quedan cegados o bien volverse a mirar lo que les tranquilizaba, lo que ya sabían de antes, momento que no es intelectual sino moral, y en muchas interpretaciones de la tradición platónica –por ejemplo, en toda la tradición plotiniana– incluso religioso, místico, no ya sólo moral.

Esta mezcla de elemento intelectual y elemento moral es otro de los rasgos del nacimiento del concepto de dialéctica en el mundo antiguo que aun no estudiando ese capítulo hay que recordar. El otro era, y con esto resumo la alusión al mundo antiguo, el que el contexto del tema de la dialéctica ha sido, en sus orígenes, por un lado, directamente alusivo al mundo real (Heráclito), por otro lado, en lo inmediato, alusivo al mundo del pensamiento, al método, y, segundo rasgo, que en los dos casos ha estado presente un elemento moral, no puramente intelectual.

Los que más recuerden el bachillerato tal vez les haga esto presente el hecho de que la teoría del conocimiento de Platón se suele llamar «intelectualismo ético», con un elemento moral, y quizá recuerden también, los que tengan más presente la enseñanza media, que el paso del trato con las apariencias a la dialéctica, al trato con las esencias, a eso Platón lo llamaba «conversión», igual que podría llamarlo un maestro moral o religioso, metánoia, exactamente con la misma palabra griega que en el Nuevo Testamento traduce la palabra aramea que usara el Bautista, «metanóese», que dice el Evangelio; la misma raíz que usa Platón para describir el paso del trato con las apariencias al trabajo mental con las Ideas, metánoia, metanoein, cambiar de mente. Seguramente, si no se tuviera miedo a las palabras y se tradujera con libertad, habría que traducir mentalizar, como se suele decir hoy [1973].

Esta breve alusión al origen antiguo del concepto de dialéctica es enormemente insuficiente y debo hacer la advertencia de que cualquiera que se interese en serio, temáticamente, por el concepto de dialéctica debe pensar que sólo he aludido a ello. Porque es importantísimo, si uno estudia en serio el concepto de dialéctica, emplear tiempo principalmente en el estudio de Heráclito y Platón, también de Aristóteles, y, si se pasa a la Edad Moderna, de Kant, al cual ni siquiera voy a aludir pero en el que también se dan estos rasgos de doble contexto del término «dialéctica», de elemento no puramente teórico.

Es un puro salto esto que hago. Me doy cuenta de........

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