El desmantelamiento de la autonomía científica
Trump, en la deriva autoritaria que está imprimiendo a la administración americana, intenta politizar la ciencia a través de la norma propuesta el 29 de mayo de 20261, que representa un caso extremo, estructural y sin precedentes de interferencia política en la investigación científica dentro de un contexto democrático.
El mecanismo más alarmante de la norma propuesta es la alteración del proceso de asignación de fondos. Al exigir que todas las decisiones de financiación sean tomadas por funcionarios nombrados políticamente, degradando la revisión por pares (el estándar de oro para garantizar la calidad y objetividad científica) a un papel «meramente consultivo», el gobierno busca reemplazar el criterio científico por la lealtad ideológica.
Esto destruye la autonomía de las agencias federales. La ciencia deja de ser un ente que busca la verdad empírica para convertirse en un instrumento al servicio de la agenda del partido en el poder. Además, la cláusula que permite terminar cualquier subvención en cualquier momento si el contenido «no está de acuerdo con las prioridades de la administración» introduce una precariedad que obliga a los investigadores a autocensurarse para poder mantener sus laboratorios operativos.
La norma no solo busca controlar quién decide, sino qué se puede investigar. La prohibición explícita de financiar investigaciones sobre el impacto disparejo, disparidades de salud, cambio climático, identidad de género y vacunas es un acto de censura política pura.
Estos temas son precisamente los que suelen........
