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Un caballo de Troya hecho de chatarra

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20.02.2026

El neoliberalismo es una no-doctrina, es lo contrario de una doctrina política, pues su idea central, la privatización del estado, conduce a la inutilidad de la clase política, algo así como una religión que profese la subasta de los bienes religiosos, sus edificios y sus instituciones, conducirá a la muerte de dios, según Nietzsche, un hecho consumado.

Este es el tipo de nihilismo en que nos encontramos luego de apenas cuatro décadas de neoliberalismo, donde las prioridades de cada país son gestionadas por tecnócratas que, semejantes a fontaneros de dudosa reputación, se rigen por dos principios fundamentales, Primero, ofrecer siempre una solución utópica para luego irla ajustando conforme a las circunstancias reales, igual que un fontanero, ante todo hay que mostrarse capaz de destapar cualquier gotera y sellar cualquier desagüe, o viceversa según sea el caso.

Una vez adquirido el puesto de elección popular de su preferencia, el tecnócrata debe informase sobre la naturaleza del problema que prometió resolver, ya sea consultando un chat de inteligencia artificial o, en el peor escenario, contratando un asesor.

Un aspecto importante para la gestión de toda utopía es saber manejar el presupuesto, un buen fontanero iniciará la puja con un número redondo, digamos, cien dólares. Esta cifra por supuesto varía dependiendo de la naturaleza del problema, por ejemplo, si la cuestión a resolver es la defensa militar del país, habrá que iniciar con cualquier número que termine en “…milmillonesdedólares”. Los números........

© Rebelión