menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Hegemonía y praxis: sentido común y lucha de clases

10 0
29.08.2026

La hegemonía no consiste en la imposición de un relato sobre la realidad, sino en la construcción de una fuerza social capaz de transformarla.

En los últimos años, en el campo de la izquierda transformadora, se ha ido extendiendo una versión degradada del concepto de la hegemonía gramsciana que lo reduce a una pelea por el relato, a una batalla de narrativas, a la posibilidad de imponer un marco interpretativo en el espacio público. Esta lectura, que se debe a las reelaboraciones postmodernistas de autores como Laclau o Mouffe, plantea dicha hegemonía como un problema esencialmente discursivo. Para los marxista-leninistas, el peligro de esta perspectiva es que la articulación discursiva termine apareciendo como condición suficiente para la construcción de una posición hegemónica, como si bastara con construir un relato más atractivo para conquistar el sentido común. De esta manera, la hegemonía no puede ser reducida a una lucha por el sentido, porque los discursos solo adquieren fuerza hegemónica cuando se articulan con prácticas, organizaciones, instituciones y relaciones materiales de fuerza. No se trata de negar la dimensión cultural de la hegemonía, sino de negar que ésta pueda desprenderse de su anclaje material. El punto no está en elegir entre lucha material y lucha cultural, sino en comprender que la lucha cultural se vuelve políticamente hegemónica sólo cuando está sostenida por una práctica organizada capaz de modificar las relaciones de fuerza.

«El sentido común, categoría central en Gramsci, no es un campo discursivo independiente. Es la sedimentación ideológica de una relación de fuerzas, el residuo de las luchas sociales, la cristalización de las experiencias históricas de las clases subalternas, el depósito de saberes, prejuicios, temores y aspiraciones que la clase dominante ha ido moldeando con el tiempo»

Hay que decirlo desde el principio: Gramsci no es un economista. Escuela, Iglesia, medios de comunicación, intelectuales: todo ese tejido que Gramsci estudia bajo la noción de sociedad civil, es una estructura material donde se ejerce y se........

© Rebelión