Opinión: Haití resiste dentro y fuera de casa
Mientras el Mundial de 2026 se desarrolla en los estadios monumentales de Estados Unidos, México y Canadá, con cámaras que atrapan cada centímetro de sudor de los jugadores, con selecciones mundialistas que brillan entre reflectores e influencers y con enormes inversiones que acompañan al fútbol global aparece la historia de Haití, que por segunda vez desde 1974 asiste a una cita mundialista.
Haití es un baluarte simbólico de emancipación para América Latina siendo el primero en lograr su independencia siendo la primera república negra del mundo en 1804. Le ha tocado resistir económicamente a Francia al pagar por su soberanía. Ha tenido que enfrentar casi 30 años de las dictaduras fascistas de los Duvalier y la ocupación de cerca de 20 años por parte de Estados Unidos, país que hoy lo recibe con la ilusión de una copa dorada.
Es así, como en un campeonato donde el éxito suele medirse en infraestructura, recursos económicos, y capacidad institucional, Haití representa casi lo contrario. Su sola presencia en la Copa del Mundo masculina ya constituye una hazaña política, social y deportiva. No porque sus futbolistas carezcan de talento, sino porque llegan representar a un país que atraviesa una de las crisis más profundas del continente arraigadas con una historia de ocupación y saqueo. Ni siquiera tuvieron un estadio donde enfrentar a sus rivales en la fase eliminatoria. Tuvieron que jugar en Curazao y Aruba por problemas de........
