Opinión: Salario mínimo, cifras reales y el derrumbe del alarmismo económico en Bogotá
Desde finales de 2025 y a inicios del 2026 se instaló en Bogotá una narrativa de crisis alrededor del aumento del salario mínimo decretado por el Gobierno nacional. Distintos sectores políticos, gremiales y la propia administración distrital insistieron en que el incremento generaría despidos masivos, cierre de empresas, más informalidad y afectaciones económicas, sin embargo, las cifras reales terminaron desmintiendo buena parte de ese alarmismo.
Uno de los principales argumentos utilizados por la Secretaría de Desarrollo Económico y varios concejales, consistió en proyectar impactos negativos a partir de modelos sin mucha evidencia empírica y encuestas de percepción. Dentro de los estudios se retomaron estimaciones según las cuales el aumento de costos laborales asociados a recargos nocturnos, dominicales y al incremento salarial podría representar aumento cercano al 3,4% de la masa salarial total y derivar en la pérdida de 230 mil empleos formales. En ese sentido, Fedesarrollo proyectó incrementos de hasta 8,9% en costos salariales para algunos sectores económicos.
A esto se sumaron encuestas gremiales de Fenalco y otros sectores, donde comerciantes afirmaban contemplar reducir personal, cerrar establecimientos o disminuir operaciones. El problema es que estas encuestas fueron presentadas como si fueran pruebas de lo que efectivamente ocurriría en la economía, cuando en realidad solo reflejaban percepciones y escenarios hipotéticos.
El problema de fondo es que estos parten de modelos sesgados que asumen que cualquier incremento salarial necesariamente se traduce en despidos o cierre de empresas. Bajo esa lógica, si una empresa destinaba $100 millones de pesos a nómina y el........
