Opinión: Bogotá no puede archivar su conciencia
Durante meses insistimos para que Bogotá contara con herramientas claras contra el antisemitismo. Junto al hoy representante a la Cámara Daniel Briceño, radicamos el proyecto siete veces, lo defendimos en el Concejo y explicamos una y otra vez que no pretendíamos importar una disputa geopolítica. Buscábamos proteger a una comunidad que vive, estudia, trabaja y construye en la capital del país. Al final, el proyecto no salió.
Ese desenlace podría invitarnos a cerrar la carpeta y pasar la página, pero el odio no desaparece porque una iniciativa se archive, y la obligación de proteger a una comunidad no depende únicamente del resultado de una votación. Esta es una lucha que Bogotá no puede dejar ahí.
El Holocausto no comenzó con los campos de exterminio. Mucho antes de las deportaciones y de los asesinatos masivos, hubo caricaturas, teorías conspirativas, restricciones, burlas y discursos que presentaban a los judíos como una amenaza. El antisemitismo llegó a ser tolerado y, en amplios sectores, aceptado como parte del paisaje social y político europeo. Cuando la violencia alcanzó su expresión más atroz, el prejuicio antisemita ya había sido convertido en costumbre en todo el mundo.
Quien no conoce su historia está condenado a repetirla. En este caso no es una frase de cajón, sino una advertencia. La memoria del Holocausto no sirve únicamente para mirar hacia atrás; funciona como un sistema de alerta temprana que permite reconocer el........
