Sulma Figuera, nunca abandona el deporte
Hay deportistas que coleccionan medallas, otros, mucho más escasos, coleccionan respeto. Sulma Figuera pertenece a esa élite silenciosa que entendió desde muy temprano que la verdadera victoria no siempre aparece reflejada en un marcador, sino en la huella que se deja sobre el camino. Su historia comenzó en las canchas de fútbol de salón del estado Bolívar, donde aprendió de forma metafórica, que el balón también tiene memoria y nunca olvida a quienes lo tratan con talento, disciplina y pasión. Cada campeonato nacional fue una estación en ese viaje donde su nombre empezó a escribirse con tinta indeleble en la historia deportiva de la región. Allí nació una competidora que jamás le dio tregua al conformismo y que convirtió cada partido en una declaración de amor por el deporte.
El destino, ese entrenador que suele cambiar las estrategias cuando menos se espera, la llevó hasta el estado Delta Amacuro, y como ocurre con los grandes atletas, no tardó en sentirse parte de una nueva camiseta. Defendió los colores........
