Cuando el miedo decide por uno
¿Por qué algunos sueños nos parecen razonables y otros imposibles, si ambos nacen de nosotros mismos? Durante trece años repetí en mi mente una idea que parecía prudente: “no tengo”.
No tengo la plata. No tengo los contactos. No tengo amigos. No tengo familia. No tengo nada que hacer en Miami. Cuando le propuse matrimonio a mi esposa, ella me habló de dos sueños: volver a vivir en Miami y hacer un MBA.
Frente al primero, mi mente levantó la muralla de “no tengos”. Frente al segundo, hizo lo contrario. Le dije: “soñemos en grande. ¿Quieres Babson? Ok. Yo, Harvard. Vamos”. No importó que no tuviéramos la plata. “Aparecerá”. En lugar de “no tengo”, mi mente dijo: “encontraremos la solución”.
Dos sueños grandes. Dos respuestas internas opuestas. Para uno, mi mente encontraba obstáculos. Para el otro, caminos. Esto nos pasa a todos. Un CEO dice que quiere........
