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Juan Pérez de Mungía: «Agonía de mercenarios»

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24.06.2026

La realidad se impone incluso contra todo pronóstico. A pesar de esa dinámica donde un sujeto, investido de un poder absoluto, toma control del Estado bajo una Constitución inconclusa abocada a su autodestrucción. Si una Constitución no garantiza su respeto,  una violencia insoportable puede   degenerar en un conflicto insoportable. En sociedades democráticas, las constituciones, incluso aunque beneficien a sus oligarquías, deben garantizar que cualquier conflicto social no concluya en un baño de sangre. Pedro Sánchez a partir de unas primarias manipuladas, infiltrado en un partido con un historial conjugado con el clientelismo económico y político, ha venido a ocupar por completo las estructuras del Estado, sorteando o reinterpretando los límites que las leyes y las instituciones deberían imponer. El terreno está abonado para comprar a quienes viven de defender una identidad imaginaria.  Solo el sistema judicial puede residualmente oponérsele. De esas lluvias proceden estos lodos.

La  estrategia de resistencia de Sánchez  prioriza su supervivencia y la del núcleo dirigente que le sirve, antes que  la rendición de cuentas.  Se trata de un liderazgo que convierte a la clase política y a sus beneficiarios, por igual a esbirros y turiferarios, en héroes que deben estar dispuestos a inmolarse, a “ahogarse con el canalla” antes que enfrentarse a sus amenazas. En manos de Sánchez, el poder se configura como un benefactor que estimula el progreso social, el bienestar público y la extensión de los derechos. Nada mas lejos de la realidad. La lógica del despotismo ilustrado, todo para el pueblo, sin el pueblo, pero el pueblo o es él o lo decide él.  Su manual de resistencia, escrito al dictado de la otrora leal Irene Lozano, a cambio de un cargo, consiste en declarar y repetir con Bolaños, «todos están equivocados menos el puto amo».

Como dijo Max Frisch, cada aspirante a dictador elige su pueblo,  como cada mafioso elige a quienes le interpretan y ejecutan sus propósitos sin que tenga él que ordenarlos. El mafioso manipula las ambiciones miserables de quienes le sirven. Ábalos, Koldo, Santos Cerdán, Martinez, o Leire cada uno según su laxitud intelectual forman parte de esa pléyade de ganapanes que satisfacen los deseos de sus príncipes  sin más que interpretar al puto amo de Oscar Puente. Genera súbditos y recogerás tempestades, súbditos dependientes de un círculo íntimo que llevados de ambiciones abyectas y ridículas se quedan sin margen para la traición. Sánchez es el PSOE, el PSOE es Sánchez. La remota dignidad residual del hijo del panadero, Borrell, y de tantos otros han quedado definitivamente extinguidas.

Sanchez se ahoga en las arenas movedizas de su mierda y convoca como el diablo a todos, a sumergirse en las mismas aguas sucias, que guarden silencio.  Entre la espada de ser castigados  y la pared de verse condenados a perder la vida a manos de la justicia. Nadie escapa a ese riesgo de destrucción mutua asegurada. Fieles a la consigna de «sostenella e no enmendalla», ese viejo principio, del conde Lozano que aseguró su  muerte, batiéndose en duelo, para morir por el hierro, incapaz de corregir sus errores, así se aprestan los fieles a Sánchez, a morir con el sátrapa en la gestión de sus escándalos. No hay alternativa a Sánchez. Es el resultado de un liderazgo mercenario. De la misma cuerda que todos sus ministros, como Reyes Maroto. Salvo de aquellos que tenían previamente un perfil profesional, o que no tuvieran que redimirse de algún estigma personal, los ministros y diputados del sanchismo, no tienen dónde caerse muertos. Solo cabe inmolarse en la ciénaga del amo de una........

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