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Federico Sánchez Arias: «Es tiempo de Cuaresma»

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02.03.2026

En el año 350 después de Cristo, la Iglesia Católica instauro el ritual de la Cuaresma de cuarenta días, ya que con anterioridad solo se hacía oración durante tres días; eso sí, acompañada de ayuno.

Jesús ayuna durante cuarenta días completos, (con sus respectivas noches). Es lo que conmemora la Cuaresma; y esta acción -con contenido de carácter de penitencia- posee una importante carga simbólica que tiene un largo recorrido a la largo del desarrollo bíblico. Vamos a comprobarlo:

Es la cantidad de días y noches del diluvio (Génesis 7,12). Isaac y Esaú tenían cuarenta años cuando se casaron (Gen 25,20; Gen 26,34). El éxodo duró cuarenta años. Moisés estuvo cuarenta días y cuarenta noches en el monte Sinaí (Deuteronomio 9, 9-11). Los espías de Israel exploraron la tierra prometida por cuarenta días (Num 13, 25). Goliat retó a los israelitas por cuarenta días antes de que David lo venza (1 Sam 17,16). David reinó por cuarenta años (1Re 2,11), al igual que Saúl (Hch 13, 21) y su hijo Salomón (1 Reyes 11, 42). El profeta Elías pasó cuarenta días en ayunas en el desierto hasta encontrarse con Dios en el monte Horeb (1Re 19,8). Jonás anunció que Nínive sería destruida a los cuarenta días (Jon 3,4). Jesús fue presentado en el Templo a los cuarenta días de su nacimiento (Lc 12). Jesús fue al desierto después de su bautismo por cuarenta días y noches para ser tentado por el demonio (Mt 4,2). Tras su crucifixión, el tiempo en el que se apareció a sus discípulos fue precisamente de cuarenta días (Hch 1,3). De hecho, Cuaresma proviene del nombre en latín “Quadragésima”, que significa cuarenta. Son cuarenta días donde la Iglesia Católica imita los cuarenta días y noches que Cristo pasó en el desierto antes de su vida pública y Pasión.

Por cierto, el desierto aparece en la literatura judía -incluso en la oriental- como el lugar donde moraban los malos espíritus y en especial los demonios. También este lugar inhóspito y nada acogedor es símbolo de prueba y purificación. Conserva, también, un marcado sentido mesiánico.

En un momento de total lucidez, cuando Jesús se sentía espiritualmente fortalecido por su ayuno, el diablo -el tentador- trató de convencerlo de que era imposible cumplir su misión con los medios que Dios le proponía. Con este........

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