menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Federico Sánchez Arias: «El santo grial. Su auténtica simbología»

69 0
10.03.2026

Y en el centro se levanta un templo resplandeciente, más valioso que cualquier otro de la tierra. Allí dentro, una sagrada copa que obra milagros, se guarda como lo más sagrado y lo más valioso. La habían traído…y los más puros de los puros la protegían…los ángeles. Una vez cada año, una paloma celestial la llena con más poderes en sus muros. ¿Su nombre? El Grial. Y la paz, la fe y el amor sobre el grupo de caballeros derrama desde las alturas. Richard Wagner, «Lohengrin»

Hoy, la mayor parte de los estudiosos coinciden en una interpretación simbólica del Grial, de la que somos partidarios. Consistiría en la alegoría de la búsqueda del conocimiento, ese paso de la ignorancia a la iluminación.

En este sentido, muchos autores identifican y señalan que el Grial es un símbolo de la transmutación interna o la búsqueda espiritual. Este verdadero significado explicaría por qué la Iglesia Católica -en apariencia- pareció mostrarse al margen de las historias que se extendieron en la Edad Media sobre el Grial y que para Roma no serían, en realidad, más que auténticas herejías, sin ninguna utilidad doctrinal.

La eternidad siempre ha hecho incursiones en el tiempo. Por ello, los cuentos y las leyendas del Grial son narraciones apasionantes que tienen un sentido profundo, muy profundo sobre una maravillosa realidad que, parece, no pertenecer a este mundo tan agitado y cambiable. Una de las leyes inexorables en la materia es la de «nacer-crecer-brillar-apagarse» Nada es permanente: todo está sometido al cambio, a la mutabilidad…El Grial nace de una propuesta diferente; de hecho, es una opción de futuro, de permanencia en unos valores que parecen no estar sometidos a esta realidad tan mutable e impermanente. De ahí procede su auténtica fuerza para sobrecogernos y llevarnos a su búsqueda apasionada.

Por todo ello, el Grial parece no estar unido al tiempo. Siempre es actual, posee esa valiosa característica que le confiere una naturaleza que le fija al momento presente, al aquí y ahora, al instante preciso, a mi vida concreta…

Es fácil comprender -desde este punto de vista- que, en todos los relatos, el buscador, el iniciado en los secretos del anhelo de trascender sus límites finitos y temporales, en su ardiente deseo de inmortalidad, persiga simbólicamente una realidad superior que debe hacer que tome fuerza en su propio ser, en su interior.

Por tanto, no puede representarse en un objeto material. Traduce una realidad espiritual cuya luz se expande en el corazón, que se dirige directamente al alma, a la parte más esencial de su realidad como ser humano.

El hombre debe «redescubrir, reinterpretar y vivenciar» que el Grial no es un objeto, algo físico, sólido, tangible; que no lo encontrará encerrado en algún castillo en el corazón de un profundo bosque…Sino oculto, inmerso en su ser interior, en lo más profundo de su ser.

¿Por dónde empezar? Por escuchar la voz interior «la voz del silencio». La búsqueda consciente comienza; la búsqueda de lo que, desde el comienzo, le es más próximo que las manos y los pies. En el curso de su........

© Periodista Digital