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Venezuela, la distancia que no protege del dolor

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25.06.2026

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Y, sin embargo, hay frases que se vuelven insuficientes en cuanto intentan marcar distancia. Hay realidades que no respetan fronteras geográficas, que se filtran en lo personal sin permiso y que terminan transformando lo ajeno en algo íntimamente cercano.

Venezuela es una de ellas.

Lo que ocurre en el país no puede reducirse a una secuencia de titulares ni a una actualización más dentro del ciclo informativo. Es una crisis prolongada, sostenida en el tiempo, que ha alterado de forma profunda la vida cotidiana de millones de personas. Y precisamente por su duración, corre el riesgo de volverse invisible para quienes la observan desde fuera.

En mi caso, esa distancia nunca llegó a existir del todo. He trabajado durante años en el ámbito audiovisual, rodeado de cámaras, equipos y personas que entienden el oficio no solo como técnica, sino como una forma de mirar el mundo. En ese recorrido conocí a un amigo. Un compañero camarógrafo que me ayudó a empezar cuando todo era todavía incertidumbre.

Fue de los primeros en enseñarme algo que no se aprende en manuales: que cada plano implica una responsabilidad, que detrás de cada imagen hay una vida, y que el periodismo visual no consiste únicamente en registrar, sino en saber observar con respeto.

Él estaba en Venezuela.

Su muerte deja un vacío difícil de encajar en categorías simples. Porque es una pérdida personal, pero también ocurre en un contexto donde la fragilidad ya forma parte del día a día. Y eso hace que todo sea más difícil de ordenar, más difícil de nombrar.

Hay duelos que pertenecen a lo íntimo. Y otros que, sin quererlo, se mezclan con el momento histórico en el que ocurren.

Este es uno de ellos.

Hablar de Venezuela hoy es hablar de un país donde la incertidumbre se ha vuelto estructura. Donde la resiliencia ya no es excepcional, sino cotidiana. Donde millones de personas siguen construyendo vida en medio de una realidad que exige constantemente más de lo que devuelve.

Desde fuera, la crisis suele llegar........

© Periodista Digital