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El ‘sincericidio’

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28.04.2026

¡Qué pillada! Pablo Fernández (Podemos) niega haberse mensajeado con Koldo García y Jorge Calabrés le saca un whatsapp revelador

Todos somos poseedores de defectos, y ellos junto con nuestras virtudes, que alguna tendremos, es lo que nos hace diferentes a los demás, convirtiéndonos en seres únicos e irrepetibles.

Dentro de este orden de cosas, la mayoría busca mejorar como persona, sin pararse a pensar, en tal loable empeño, si esos defectos de su persona que intenta corregir son realmente defectos o, por el contrario, se tratan de virtudes consideradas como ´políticamente incorrectas´, por la dictadura de quienes establecen las torticeras, santurronas e hipócritas, normas ´buenistas´, de esta falsa y pérfida sociedad, en la que mal convivimos, lobos, perros pastor, y corderos. Y todo ello, sin olvidar a los cerdos, que también hacen su cochino papel, en esta patética ópera bufa.

Así pues, antes de cambiar algo de nuestra persona, lo primero que debemos reflexionar es si realmente eso que pretendemos variar de nuestro modo de ser, es un defecto social, o una virtud atemporal, como por ejemplo la sinceridad.

Considero ´la sinceridad´ como mi mayor virtud, por mucho que ésta sea socialmente considerada como un peligroso defecto. Y de su riesgo pueden dar fe los muchos disgustos y sinsabores, que su ejercicio me ha reportado en esta vida.

Así pues, y en aras a conseguir un mundo mejor, mis esfuerzos no están encaminados a cambiarme yo, sino a cambiar esta falsa sociedad en la que vivimos algunos, con una pinza en la nariz; respirando a duras........

© Periodista Digital