Tendencias a falta de profecías
En política, como en economía, hay demasiadas variables en juego. Cuando todo parece impredecible, los economistas tendemos a mirar los factores estructurales, los que cambian lentamente y permiten vislumbrar tendencias, aunque no episodios concretos. Nadie sabe a cuánto estará el dólar mañana, pero sí puede estimar si tendrá trayectoria ascendente o descendente, según oferta y demanda. Con mayor dificultad, ese mismo enfoque puede aplicarse a la política.
La vacancia de Dina Boluarte fue, a la vez, predecible e inesperada. Era evidente que los partidos que la sostenían buscarían deslindarse de ella al iniciar la carrera electoral. También era lógico que alguno lo hiciera primero, provocando un efecto dominó: si hay votos en juego, no hay incentivo para coordinar. Lo imprevisible fue el momento exacto y la magnitud del deslinde. Si Boluarte hubiera mostrado interés por resolver los problemas reales del país, en vez de exhibir frivolidad y discurso altisonante, quizá habría bastado con censuras ministeriales o de gabinete. Cavó su propia tumba. La pregunta inevitable ahora es........





















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