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La brújula de Mediaset

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22.02.2026

No deja de fascinarme el empeño de un medio tan tradicional como la televisión por pretender seducir a un público con un alto déficit de atención sostenida, como es el de redes sociales, según los estudios. Cada vez son más los programas de televisión que pretenden ganar audiencia atrayendo a influencers, o creadores de contenido, ignorando que los usuarios de redes cambian de aplicación cada 45 segundos. Ideal para los audímetros. Son públicos y narrativas distintas pero la tele se empeña en intentar fagocitarlas para atraer no sé muy bien qué. Porque si se trata de un público más joven, ese público ya tiene a ese creador, en esencia, en su canal propio de YouTube o en su podcast.

Cuando la tele tradicional hace eso siento que se equivoca y, en más de una ocasión, me provoca algo de vergüenza ajena. Eso es como si ABBA, en su regreso, le hubiese dado por hacer un álbum de trap latino y reggaetón porque es lo que ahora le gusta a la gente.

La última cadena en protagonizar un bizarro ejercicio de desorientación ha sido Telecinco, fichando a Esty SUP (Soy Una Pringada) para la mesa de actualidad del desnortado El tiempo justo de Joaquín Prat. Era como intentar montar un dueto entre Iggy Pop y María del Monte. Como meter a un personaje de The Rocky Horror Picture Show en La Promesa. Como cuando Paloma San Basilio grabó Amolap. Un despropósito. Como si no fuera bastante despropósito tener El precio justo y luego El tiempo justo.

Porque era evidente que ellos querían seguir haciendo el mismo producto que Telecinco lleva haciendo casi........

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