Prohibido informar sobre los policías infiltrados
En junio del año 2022, el periódico catalán Directa publicó un reportaje sobre la infiltración de un agente de la Policía Nacional en varios movimientos sociales catalanes. Tras meses de rigurosa investigación se pudo acreditar la identidad real de un supuesto activista que había entrado en las organizaciones que luchan contra la especulación y por el derecho a la vivienda en Barcelona, y que posteriormente pasó también por varios colectivos de la izquierda independentista. Marc, como se hacía llamar este agente de policía, pasó dos años engañando a decenas de personas, metiéndose en la vida de gente anónima porque sus ideas son sospechosas. Su infiltración no destapó ninguna trama criminal ni abortó ningún atentado, ni evitó nada ilegal. Tan solo consiguió información privada sobre personas y movimientos sociales que hoy forma parte de las fichas que guarda el CNP sobre activistas, simplemente por sus ideas.
Unos meses después, el mismo periódico destapó un nuevo caso de espionaje contra movimientos sociales. Esta vez, el agente había cruzado todavía más líneas rojas: había mantenido relaciones sexoafectivas con varias personas víctimas de su engaño. La noticia puso de nuevo el debate de las infiltraciones sobre la mesa, sobre hasta dónde era legítimo en un Estado de derecho el espionaje a colectivos por sus ideas. El Gobierno cerraba filas con la policía y justificaba este modus operandi, despreciando el daño que manifestaban las víctimas del engaño y el conflicto sobre la libertad ideológica y de asociación que debería plantearle este asunto a cualquier demócrata. Más........
