Grietas en el MAGA: ¿señales de desgaste en el Trumpismo?
En su discurso de la noche electoral, Donald Trump no mencionó ni una sola vez al Partido Republicano; en cambio, sí realizó varias alusiones al movimiento MAGA, refiriéndose a él como "el movimiento político más grande que se ha visto nunca en este país". MAGA, acrónimo del lema Make America Great Again, es un eslogan que ya utilizó Reagan en la campaña de 1980, que Trump se apropió en la campaña de 2016 y que ha mutado en una suerte de movimiento reaccionario: el auténtico núcleo duro del trumpismo.
Un movimiento con un rey absoluto, Trump, pero con muchos representantes. Quizá una de sus figuras más insignes en el último tiempo sea Marjorie Taylor Greene, congresista por el distrito del noroeste de Georgia, símbolo de una nueva camada de políticos MAGA. Taylor Greene es una acérrima defensora de la teoría de la conspiración de QAnon y una de las seguidoras públicas más leales de Trump, al que defendió a capa y espada cuando éste enarboló la teoría conspirativa del fraude electoral al perder ante Joe Biden.
La trayectoria política de Marjorie Taylor Greene ejemplifica la de miles de seguidores del MAGA que se involucraron activamente en la política con Trump, convirtiéndose en fanáticos del empresario neoyorquino y conformando una suerte de guardia pretoriana que conquistó el Partido Republicano. Ahora, después de un convulso año de legislatura y con las elecciones de mitad de mandato en el horizonte, esa guardia comienza a quebrarse públicamente.
El MAGA es un continente amorfo en el que conviven diversas familias reaccionarias, desde nativistas y supremacistas hasta fundamentalistas cristianos, con intereses en algunos casos contrapuestos. Están unidos por la omnipresente figura de Trump, que ha utilizado las conspiraciones como auténtico pegamento para el movimiento. La paradoja es que, justamente tras años dedicados a difundir teorías........
