Juicios paralelos y verdad judicial: el (des)gobierno de los jueces
Al PSOE le crecen los enanos. Caso Mascarillas, presuntas irregularidades en contratos públicos durante la pandemia y contratos de obra pública en Transportes; caso Begoña Gómez, la esposa de Sánchez procesada por tráfico de influencias, corrupción en los negocios, malversación y apropiación indebida; caso David Sánchez, el hermano de Sánchez procesado por tráfico de influencias y prevaricación; caso Plus Ultra, el rescate de la aerolínea en el que se ha implicado a José Luis Rodríguez Zapatero; caso Leire Díez, supuesta operación liderada por Cerdán para obstaculizar pesquisas judiciales y desacreditar a los jueces que investigan asuntos sensibles para el PSOE.
Se abre un horizonte cada vez incierto que genera gran ansiedad y hay razones más que suficientes para extremar las cautelas. No todo es lawfare, pero las coincidencias cronológicas, los asuntos sospechosamente resurrectos, la mezcla de casos en los que cabe investigar con los que surgen del ejercicio fantasioso y la fabulación de las derechas, las actuaciones hiperbólicas de la UCO y el sr. Balas, el exceso de inferencias frente a hechos probados… hay demasiadas muestras de que en España sufrimos de insuficiencias estructurales en el terreno judicial.
Pese a quien pese, cuestionar la actuación de los jueces en este país no es siempre una falta de respeto a la independencia del poder judicial, ni un ataque a los cimientos de la democracia y el Estado de derecho. Las eternizadas diligencias del juez Peinado en el caso de Begoña Gómez, la apertura de un juicio sin indicios criminales a David Sánchez, o la........
