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Los países del Golfo ante la escalada de impunidad

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20.04.2026

Los recientes ataques de Israel y Estados Unidos contra Irán y Líbano han tenido efectos devastadores para sus poblaciones, pero también han sacudido al resto de la región, en particular a los países del Golfo. Potencias como Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos o Qatar, que comparten con Irán el estrecho de Ormuz, acogen desde hace décadas bases militares estadounidenses que hasta ahora se presentaban como salvaguarda de los intereses de estas monarquías. Hoy, ante la impunidad israelí y una administración Trump desatada, estas mismas bases están llevando a los países del Golfo a una situación crítica.

Desde Al-Udeid en Qatar hasta la sede de la Quinta Flota en Bahréin, pasando por instalaciones clave en Kuwait y Emiratos, toda esta red de infraestructuras ha convertido a estos países en objetivo de una guerra que no controlan y que no tienen la capacidad de frenar.

¿De qué hablamos cuando hablamos del Golfo?

El Golfo (Pérsico para Irán, Arábigo para los países árabes) baña ocho Estados. Pero en la práctica, cuando hablamos de las potencias del Golfo nos referimos al Consejo de Cooperación del Golfo, compuesto por Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Qatar, Omán y Bahréin.

Mientras que el resto de la región (países como Siria, Irak o Yemen) se caracteriza por ser crisoles culturales con una historia milenaria y una identidad religiosa y étnica rica y compleja, los países del Golfo parten de una composición más homogénea y un desarrollo basado en estructuras recientes. Todos estos Estados se construyeron a partir del descubrimiento de los yacimientos de petróleo en la década de 1930 y se han desarrollado de forma acelerada con la subida de los precios del crudo en las últimas décadas. Todos comparten una estructura de rascacielos construidos en el desierto, donde antes vivían beduinos dedicados al pastoreo nómada y a la pesca de perlas.

Ciudades como Dubái, Doha o Riad dependen del uso ininterrumpido de aire acondicionado para soportar temperaturas que en verano superan los cincuenta grados. Su economía la sostiene mano de obra extranjera (en algunos casos hasta el noventa por ciento de la población), que muestra poco apego hacia unos países que perciben únicamente como una vía rápida para ganar dinero.

Todas estas características hacen que estos países sean mucho más frágiles de........

© Público