Prevenidos frente al odio al inmigrante
Las imágenes de la llegada masiva de inmigrantes a Ceuta cuentan historias por sí mismas: caras indisimuladas de júbilo, de alegría a pesar de las adversidades; agonía en las últimas etapas a nado en apenas unos metros de mar suficientes como para provocar la muerte; la calma ingenuidad de un bebé sobre el flotador que tal vez pueda abrirle una puerta al futuro. La crisis migratoria en nuestra frontera sur, que revela la presión ejercida por Marruecos también hacia la Unión Europea y ya ha desatado, por ahora, un conflicto diplomático con el gobierno italiano de Meloni –el cual amenaza con cerrar el espacio Schengen con nuestro país–, nos habla de una vulnerabilidad humana en quienes, en circunstancias benévolas, probablemente no habrían decidido abandonar su tierra con lo puesto para enfrentarse a la inmensidad de lo desconocido. Pero esos rostros –alguno de los cuales gritó "¡Viva España!"– nos recuerdan asimismo el mundo en el que vivimos, su desigual reparto de la riqueza marcado por las cicatrices del colonialismo, y, además, nos pone sobre aviso de un sentimiento tan dañino como común: el odio, que ya galopa sin control en las principales tribunas mediáticas de la mano de la ultraderecha. ¿Qué haremos con él? ¿Logrará minar la convivencia, continuar........
