La promesa de un orden claro
Cuenta Gustavo Martín Garzo que en Valladolid, hace años, solía decirse maliciosamente que bastaba entrar en el castillo de la Mota para que el "brazo derecho te entrara en erección". Fue, sin duda, el gran símbolo de poder, disciplina, victoria y patria para miles de mujeres. De hecho, fue el lugar elegido por la Sección Femenina para celebrar su triunfo por todo lo alto. A finales de mayo de 1939, en este castillo de Medina del Campo, todo estaba preparado para el gran evento. Pilar Primo de Rivera aprovechó la visita del dictador para pedirle la cesión del inmueble y, en 1942, se inauguró allí la Escuela Mayor de Mandos de la organización. El edificio, una de las últimas moradas de Isabel la Católica, era un símbolo perfecto para el imaginario falangista.
La Sección Femenina aseguró haber reunido esos días a más de diez mil mujeres. Hubo demostraciones de educación física, coros y danzas, con música a cargo de Benedicto, un compositor dedicado al folclore. Las militantes, llegadas de todas las provincias, regalaron frutas de sus regiones al Generalísimo, quien les dirigió unas palabras: "Yo recibo con orgullo el homenaje de la mujer española, por cuanto representa el cariño a nuestros soldados y en honor a nuestros combatientes". Sin embargo, su cometido no........
