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El poder del voto corporativo y la nueva gobernabilidad

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26.03.2026

Bolivia ha transitado un largo proceso de democratización desde que el sufragio estaba restringido a sectores sociales privilegiados, hasta hoy en día cuando la participación es masiva. 

En estas últimas décadas, en ese camino de plena participación, y en la búsqueda de una democracia inclusiva, emergió el voto corporativo como una forma de influencia en el contexto político, que además de incidir en las decisiones ciudadanas, ha reconfigurado el significado y los efectos del voto. 

Este fenómeno del voto corporativo encumbrado en el poder que ejercen diferentes sectores de la sociedad, están supeditados a mandatos orgánicos que deciden en bloque apoyar gobiernos, candidatos o partidos políticos. 

Si bien el ejercicio del derecho al voto sobrelleva una connotación individual, sin embargo, esta deja de tener estos efectos cuando están subordinadas a decisiones orgánicas, condicionadas a lealtades, acuerdos o presiones internas.

Estas formas de organizaciones sociales desde la revolución del año 1952 se constituyeron en instancias de representación obrera, sindical, campesina. En el tiempo se convirtieron en una especie de clivaje o de herramientas de control político. 

La incidencia de este voto corporativo se reflejó en las pasadas elecciones en las que se hicieron del gobierno Rodrigo Paz y Edmand Lara, cuando sectores sociales de regiones periurbanas, rurales, estuvieron sujetos a decisiones orgánicas.

La estrategia electoral de los ahora gobernantes estuvo centrada fundamentalmente en conquistar a ese sujeto con identidad colectiva. Supieron capitalizar el desgaste del pacto corporativo que por mucho tiempo sostuvo al gobierno del MAS.

En ese contexto, con los resultados de las recientes elecciones subnacionales, particularmente en el departamento de Cochabamba, y de confirmarse la segunda vuelta entre Leonardo Loza y Sergio Rodríguez, se vislumbra la influencia del voto corporativo, a fin de que uno de estos candidatos logre el mando de la Gobernación.

En ese marco ¿será que el voto corporativo en lugar de fortalecer la democracia, tiende a distorsionarla?, toda vez que las elecciones dejan de ser un momento de libre elección y se transforman en una amplificación del poder sindical. 

MARCELO CÉSPEDES CUELLAR


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