Es Carnaval…que viva la copla.
El Carnaval es exceso y desenfreno. Es el momento de la suspensión del orden, de las convencionalidades y de las llamadas buenas costumbres. Sus raíces se hunden en antiguas celebraciones grecorromanas, marcadas por la inversión de roles y la algarabía festiva. En la tradición católica, representa el último gesto de goce antes de la Cuaresma, el ayuno y la penitencia. Por eso aparecen las máscaras, el anonimato, el juego de identidades: morenos, diablos, pepinos.
Un ingrediente esencial del Carnaval boliviano son las coplas, reflejo irreverente de la bolivianidad.........
