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Un voto responsable el 8 de marzo

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03.03.2026

Esta es mi última columna antes de las elecciones del 8 de marzo (elección de Senado y Cámara), por lo cual quiero abordar brevemente algunos asuntos relevantes a la hora de decidir el voto. El primero es: ¿debo votar por alguien de mi región? La respuesta es que no necesariamente.

Si bien un candidato regional puede tener mayor sensibilidad frente a las necesidades de ese territorio, los hechos demuestran que el lugar de nacimiento no garantiza la defensa de los intereses regionales ni una posición crítica frente a políticas nacionales que puedan resultar lesivas para la región. El ejemplo del proyecto El Quimbo es ilustrativo. Mientras un senador huilense como Carlos Ramiro Chávarro apoyaba y defendía el proyecto, el senador Jorge Enrique Robledo, quien no es de acá, denunció con rigor sus impactos e irregularidades. Algo similar ocurrió con el TLC con Estados Unidos, mientras Chávarro presentaba ponencia favorable y defendía el tratado, Robledo fue su principal opositor, advirtiendo las consecuencias para el agro y la industria nacional, lo cual, por cierto, se ha venido ratificando con el tiempo en el Huila y en todo el país. Esto demuestra que el criterio regional, aunque puede ser relevante, no puede ser el único ni el principal.

En esa línea, también es necesario advertir sobre candidaturas que están rodeadas de cuestionamientos. El caso de Gorky Muñoz Calderón es diciente. Durante su gestión como alcalde de Neiva y posteriormente, se conocieron diferentes denuncias e investigaciones relacionadas, entre otros asuntos, con presuntas irregularidades en la ejecución del Programa de Alimentación Escolar (PAE). En este último caso, recientemente la Procuraduría General de la Nación le profirió pliego de cargos y, aunque a cuenta gotas, como ha venido señalando el periódico La Nación, el proceso también avanza en la justicia penal pese a diversas maniobras dilatorias. Que alguien con el prontuario de Gorky llegue a ser senador sería francamente vergonzoso para el Huila.

Sin embargo, esta candidatura está muy a tono con la lista al Senado del «Frente Amplio Unitario». Dicha lista, armada por Roy Barreras, lo cual ya dice bastante, está integrada, además de por Gorky, entre otros, por la esposa del exsenador Musa Besaile Fayad, condenado por corrupción. Y es que en las listas petristas, en las del «cambio», así como en las de partidos tradicionales, por supuesto, hay una gran cantidad de candidatos con fuertes cuestionamientos. Esto ha sido investigado y reportado por medios de investigación como La Silla Vacía (www.lasillavacia.com) o La Colombia Nostra (www.youtube.com/@LaColombiaNostra), a los cuales recomiendo seguir.

Por eso no deja de ser paradójico que algunos petristas cuestionen el uso de recursos públicos locales o regionales, o las presiones de maquinarias en esos niveles (lo cual en todo caso está mal y debería ser perseguido por los organismos de control y la Fiscalía) cuando a nivel nacional el Pacto Histórico y sus listas afines incurren en prácticas similares. En ese sentido, es destacable el caso de Kamelia Zuluaga, número 15 de la lista del Pacto Histórico al Senado y la más joven de la lista (una muestra de que la edad tampoco es indicador de ser buen líder político). De acuerdo con lo denunciado por La Silla Vacía, esta candidata ganó su puesto en la lista petrista gracias a los apoyos derivados de contrabando incautado por la DIAN y a presuntas prácticas de compra de votos. Recordemos además que en el caso del Pacto Histórico, al igual que en el del Centro Democrático, al tratarse de listas cerradas, cada voto por la lista es un voto por todos sus candidatos cuestionados.

La elección al Congreso, entonces, no puede hacerse simplemente por razones regionales o meramente partidistas. El elector debe evaluar con criterio las trayectorias, la coherencia, las posiciones frente a temas cruciales como la educación, el fortalecimiento de la agricultura y la industria, y la protección del interés público frente a intereses particulares o clientelares. Y, por supuesto, quién garantiza una mejor ética pública, mantiene independencia y tiene la capacidad de ejercer control político efectivo desde el Legislativo.

Con todo lo anterior en mente, ratifico mis votos para el Congreso como los anuncié en mis dos columnas anteriores. A la Cámara de Representantes del Huila, por la lista que combina experiencia técnica, compromiso con la transparencia y una visión clara de desarrollo regional y de país: la lista de Dignidad y Compromiso. En el caso del Senado, mi voto va hacia quien ha demostrado un historial de control político, solidez técnica y defensa coherente de los sectores productivos, más allá de etiquetas o consignas: Jorge Enrique Robledo, número 10 en la lista de la coalición Ahora Colombia.

Salgamos a votar y hagámoslo a conciencia. El futuro del país para los próximos cuatro años empieza a jugarse este 8 de marzo.


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