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Nueve factores que marcarán el panorama empresarial cubano en 2026

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06.01.2026

2025 fue otro año turbulento para el sector empresarial de Cuba. Y cuando hablo de sector empresarial, hablo de todas las empresas.

El 2026 anuncia desafíos renovados para las empresas cubanas, atrapadas entre los estragos de una crisis que suma cinco años y problemas acumulados de décadas. En medio de la tormenta, la empresa estatal se asemeja a un enorme buque antiguo anclado en el fondo del mar, que intenta avanzar sin lograr soltarse del peso que la detiene. Mientras tanto, el sector privado aparece como un frágil barco de papel a la deriva, buscando su rumbo entre las olas de la incertidumbre.

Las empresas estatales siguen esperando por su Ley, que fue postergada nuevamente. La crisis económica y la escasez de recursos continuaron la descapitalización y debilitamiento del sujeto económico principal de la economía cubana.

Aunque la cantidad de empresas del Estado con pérdidas se ha reducido a 264, aún representan el 10 % del universo empresarial estatal. Otro 13 % apenas alcanzó utilidades de hasta un millón de pesos, síntoma de una gestión débil.

La producción industrial de casi todos los sectores decreció, afectando los principales rubros de exportación y las producciones nacionales. El turismo, otrora locomotora, no alcanzó 2 millones de visitantes internacionales en 2025, cuando en 2019 logró 4.2 millones.

Las empresas privadas sufren la ralentización en autorizaciones para nuevos negocios y burocracia en trámites administrativos como abrir nuevos establecimientos o modificar sus objetos sociales.

Su impacto productivo está limitado por el contexto y por sus propias características como pequeños negocios: baja productividad, dificultades para invertir, etc. Se concentran fundamentalmente en sectores de bajo valor agregado. Al igual que la empresa estatal, sufren la ausencia de regulaciones para fomentar su rol en la transformación productiva que necesitamos.

Cooperativas, trabajadores por cuenta propia, proyectos de desarrollo local, campesinos, usufructuarios, empresas mixtas, empresas extranjeras… cada uno con sus particularidades, todos los actores del sistema empresarial enfrentan los problemas estructurales de una economía deteriorada, a saber:

A los problemas estructurales se suman factores, medidas y expectativas que darán forma al panorama empresarial de Cuba en el año que comienza. Todos están relacionados entre sí.

Recientemente lanzado, el mercado cambiario oficial pretende competir con la tasa de cambio informal. Su efectividad depende de los dólares disponibles: el Gobierno estima que el sector privado demandará en 2026 nada menos que 2600 millones solo para importaciones, y las necesidades de la empresa estatal son varios miles de millones más.

El Banco Central no dispone (ni dispondrá a corto y mediano plazo) de esa cantidad. El mercado informal coexistirá con el formal, en tanto los actores económicos demanden dólares que no pueden comprar por la vía oficial.

En un tema práctico, los emprendimientos privados ya pueden registrar operaciones al tipo de cambio flotante, más parecido al tipo de cambio con el que han operado hasta ahora.

La dolarización se ha expandido a mercados como el de combustible, las tiendas mayoristas y las empresas que solo venden en dólares. Esto representa retos enormes para los negocios que no generan divisas, pero las necesitan........

© OnCuba