El campo de sentido de una realidad
No se puede negar a la tumba ser real o al menos el estar-ahí de su existir. Transfiriendo en parte el sentido de las opciones propuestas por un filósofo como Simon Blackburn al campo de la acción en una visión ciertamente cartesiana del “área del discurso y la convicción” por él mismo propuesta, cabría adoptar, como al menos así ha aparentado ser, una o varias actitudes opcionales frente a aquélla. Una, la eliminitavista; otra más cercana, la del realismo; una más, considerada como constructivista; y, finalmente, la última por él denominada como quietista.
En el primer grupo estarían quienes niegan por mor de la legitimación de los hechos una vez acaecidos su continuidad, propugnando su eliminación. En el segundo, más problemático, al parecer, a la hora de acceder al mismo, propugnaría la numantina defensa mediante una sosegada reflexión en torno a las medidas a considerar en el caso que nos trae. En el tercero, adoptado por la decisión concursal de dar una salida mirando hacia el futuro, se encontrarían quienes argumentando desde sus particulares visiones proponen la reforma constructiva del mismo. Y, por último, los cuartos, agrupando a la mayoría del pensamiento conservador instalado en la quimera de creerse desde siempre naturalmente pertenecientes a la élite del poder, con la anterior trofónica alcaldía (la de Maya) y cierta plataforma denominada de defensa patrimonial en cabeza, defendiendo el no hacer nada por respeto a la historia, a la estética, a la creencia y, sobre todo, a cierta deriva personal.
No........
