Cuando la retórica cruza todas las líneas rojas
Vivimos en un tiempo en el que casi todo se interpreta en clave política. Todo se polariza, todo se simplifica, todo se convierte en un a favor o en contra. Y, sin embargo, hay cuestiones que deberían quedar fuera de ese juego. No por ingenuidad, sino por responsabilidad.
Las palabras importan. Y hay palabras que, cuando se pronuncian, cruzan todas las líneas.
Cuando Donald Trump habla de “acabar en pocas horas” con un país como Irán, es posible –y hasta razonable– interpretar que estamos ante una forma de negociación llevada al extremo. Un estilo que no es ajeno a su trayectoria: tensar al máximo la cuerda, formular amenazas desproporcionadas y, posteriormente, replegarse hacia posiciones intermedias.
Ese enfoque, propio del mundo empresarial, puede tener lógica en determinados contextos. Pero incluso aceptando ese marco –y es mucho aceptar– hay algo que no debería normalizarse: el contenido de la amenaza.
Porque no estamos hablando de aranceles, ni de acuerdos........
