menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Elogio del cálculo político

19 0
26.07.2026

El cálculo tiene mala reputación. Una persona calculadora nos parece interesada, cundo no egoísta y ruin. Los pensadores de la primera generación de la Escuela de Frankfurt criticaron lo que llamaban razón instrumental, una racionalidad que buscaría la eficiencia de los medios sin atender a los fines y valores. En el trasfondo se encuentra aquella célebre distinción de entre convicción y responsabilidad; cuando Max Weber habló de las dos grandes máximas que rigen la acción política, no estaba sugiriendo que la convicción era el espacio de la moralidad y la responsabilidad el de la racionalidad, sino que ambas eran valores morales que la política debía atender, aunque su compatibilidad y equilibrio no fuera nada fácil. No calcular bien –o no calcular en general– acarrea muchos males, por lo que bien podríamos considerar que el cálculo es una obligación moral. Además, hay quien se desentiende de los efectos de sus acciones no porque tenga elevadas convicciones sino porque tiene poderosos intereses. Lo que no deja de llamar la atención es que quien actúa solo por interés suele calcular poco y mal, a menudo en contra de sus intereses.

Los libros de historia recogen multitud de ejemplos de malos calculadores. Desde la época de Tucídides y las Guerras del Peloponeso, pasando por el inicio de la Primera Guerra Mundial, hasta Vietnam, Afganistán, Irak, Ucrania y ahora Irán, líderes excesivamente seguros de sí mismos han sido incapaces de entender los difíciles........

© Noticias de Navarra