La máquina oruga
La legislación agraria, en general, es una máquina oruga, algo parecido a un tanque o excavadora, que comienza su andadura allá por Bruselas, lejos, muy lejos, con una velocidad inapreciable a la vista humana pero conviene no descuidarse, la maquina, aunque no lo parezca, sigue avanzando.
La maquinaria oruga de las instituciones europeas arranca con un Libro Verde donde se recogen opiniones y sugerencias de la ciudadanía sobre un determinado tema. Tras pasar por encima del libro verde, la maquinaria europea vuelve a la carga con un Libro Blanco que recoge un conjunto de propuestas de acción bien definidas con las que iniciar un proceso formal de consulta y lograr un consenso político para que las propuestas se conviertan en futuras leyes.
Tras el Libro Blanco, la maquinaria oruga, no se crean que ha frenado, avanza con la Directiva Marco, que es un tipo especial de directiva que establece principios, objetivos y conceptos fundamentales sobre una política o sector amplio, o, una Directiva al uso que establece un marco obligatorio a los Estados miembros en cuanto al resultado a cumplir pero que deja a las autoridades nacionales la elección de la forma y los medios, es decir, exige que se materialice su transposición a la legislación estatal o nacional. Una vez en los estados-naciones, la maquinaria oruga sigue irremediablemente avanzando, poco a poco, sin que nos demos cuenta y se “transpone” a modo de ley, decreto o lo que sea, que a su vez, conforma la legislación básica sobre el que, por mucho que nos fastidie a los nacionalistas, se diseña la normativa autonómica pertinente.
Así, aquella pesada y lentísima maquinaria oruga europea, en un par de........
