Trabajo invisible
El 1 de mayo llega con su liturgia: pancartas, consignas, sindicatos, calles ocupadas por cuerpos que recuerdan que ningún derecho cayó del cielo. La cultura mira esa escena con simpatía, pero también con distancia. Como si el trabajo ocurriera siempre en otro sitio: en la fábrica, la oficina, la cadena de montaje. Como si escribir, pintar o cantar no formara parte de esa historia.
Ahí empieza la trampa. El arte ha hablado mucho del trabajo. Lo ha representado, denunciado, embellecido. Pero cuando la pregunta se vuelve hacia dentro, el discurso pierde precisión. ¿Cuándo han hecho huelga los artistas? ¿Cuándo han detenido una inauguración, una feria, una temporada? ¿Cuándo han actuado como sector y no como trayectorias sueltas compitiendo........
