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Rosa, la árbitra que plantó cara

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14.02.2026

Rosa Bonet Ramiro (Madrid, 1963) fue la primera mujer árbitro. Su padre la hizo socia del Atlético con 12 años junto a su esposa y su hermana. En el Vicente Calderón admiraba a Adelardo, Ufarte y Luis pero le llamaba la atención el hombre de negro que impartía justicia. Ser árbitra conectaba con su carácter. Fue engañada por el sistema y amenazada pero ella desafió al machismo de la época mirándole a la cara. Le inspiró la autoridad de Guruceta por encima del amiguismo de Mateu Lahoz.

A los 16 años decidió hacerse árbitra. El panorama futbolístico no podía ser más lúgubre. El final de los años 70 y el inicio de los 80 fueron convulsos. Pablo Porta recuperó a José Plaza en 1975 tras el escándalo Guruceta. El oscuro presidente del Comité Nacional de Árbitros (CNA) permaneció designando en solitario a los árbitros hasta 1990, una travesía que, por cierto, le fue mal al Barça (solo ganó una Liga).

Por otro lado, el Mundial-82 trajo a ‘Naranjito’ y un sorteo que deparó un espectáculo bochornoso ante 500 millones de espectadores. En el Palacio de Congresos de Madrid rodaban los bombos de la lotería de Navidad y los niños de San Ildefonso ponían el toque inocente a un acto “de mecánica muy enrevesada” según los locutores Matías Prats y Marí Carmen Izquierdo. Salieron bolas rotas y la mesa hacía sus extrañas ‘maniobras’ dando al acto una imagen trasnochada. Así funcionaba el chusco estamento futbolístico.

Rosa Bonet, ex árbitra

Rosa no tenía dudas. Creía que los árbitros tenían un papel importante. No imaginaba lo peor, la inquina de un deporte con las ventanas cerradas organizado para hombres. Así que se fue al CNA a darse de alta. Lo primero que le dijeron fue que viniera el interesado. “Es que la interesada soy yo; y me dicen que tienen que mirar si todo está en regla. Vuelve el secretario y me dice que todo está bien pero que, al ser un caso excepcional, el presidente quiere verme”, explicó en ‘Artículo 14’.

El presidente fue directo a intimidarla. “Me dijo: ¿tú sabes que a los árbitros les pegan? A ti por ser mujer a lo mejor te violan. Y, yo, ignorante de mí dije, bueno. No era consciente de lo que me estaba diciendo, yo quería ser árbitro por encima de todo”.

Cuando Rosa fue admitida se inscribió para obtener el carnet de árbitra. Ignoraba lo que le esperaba. El CNA instauró por sorpresa un subjetivo examen práctico de tres meses que Rosa suspendería repetidamente. También impuso una norma por la que las mujeres no podían arbitrar en categorías más allá de juveniles. “Yo entendía que no me ascendiesen de categoría por no hacerlo bien, pero ¿por ser mujer? No me entraba en la cabeza”.

Rosa Bonet, ex árbitra y pionera

En el Colegio le informaron que aquella norma excluyente había sido dictada por la FIFA, una falsedad para que desistiera de dirigir partidos en igualdad con hombres.

“Nadie me enseñaba la normativa, así que junto a una compañera de Bilbao buscamos la dirección de la FIFA y escribimos pidiendo que nos explicaran la norma. Nos contestaron que no tenían ninguna normativa que discriminara por razón de sexo.”

Rosa amenazó al CNA: “Me lleváis engañando mucho tiempo pero con esto me voy al Tribunal Constitucional”. La advertencia surtió efecto y el CNA se vio obligado a claudicar y a derogar la regla aunque siguió impidiendo el acceso de mujeres a las cotas más altas, explicó en ‘El Español’. Tras un año de trabas obtuvo su carnet.

Rosa ya podía arbitrar. Con sus tarjetas, su silbato y el uniforme negro. Como Guruceta. Eso sí, solo a infantiles y juveniles donde se pasó ocho largos años. Su debut la puso nerviosa. En la Ciudad Deportiva del Real Madrid se encontraban más de 40 periodistas para relatar su debut. El Madrid le hizo entrega de un reloj de pulsera. Estaba tan emocionada que olvidó pitar el final del partido.

Rosa Bonet, en una imagen de archivo

No tuvo problemas con sus compañeros, ni con jugadores ni entrenadores, pero sí con el público. Se acostumbró al humillante ¡Vete a fregar! Alguna vez salió escoltada por la Guardia Civil y en la Colonia Velázquez una madre saltó al campo para agredirla por expulsar a su hijo.

El Colegio la enviaba a pitar en pueblos alejados y en los peores horarios. No rechistó ni lograron que se rindiera. Al noveno año ascendió a Tercera Regional donde dirigió pocos partidos debido a un accidente de moto que le obligó a abandonar su pasión.


© Mundo Deportivo