Es difícil ser optimista con el Athletic
Ves la clasificación y es factible pensar que el Athletic puede entrar en Europa. Ves un par de partidos de los leones y ya empiezas a cambiar de opinión. No hay cosa peor en el fútbol cuando se habla de alcanzar objetivos que aludir a eso de que le sostienen los números porque acostumbra a ser el último clavo al que agarrarse antes de caer al vacío.
Es complicado ser optimista con este equipo. La gente lo ha intentado con todas sus fuerzas, incluso creyendo en una final de Copa, pero es que los rojiblancos lo han puesto realmente difícil. Todos los datos que rodean al Athletic son negativos y la espiral no se detiene.
Se ha quedado sin gol en el momento más inoportuno. Los números de los atacantes son bastante escasos. Es el conjunto que más ha empeorado de una Liga a otra. Ya ha encajado más del doble de derrotas que en el anterior ejercicio y 11 dianas más en su portería. De la mejor temporada del siglo se ha pasado, no a la peor, pero sí a la que más frustración ha generado teniendo en cuenta las expectativas que existían.
No eran expectativas a la ligera, eran sólidas porque el propio Athletic se las había ganado con su esfuerzo y con su fútbol en los años anteriores. Para que el optimismo vuelva a florecer por San Mamés ahora que se viene la primavera, todo tendrá que nacer desde el mismo verde. El impulso deben darlo los futbolistas en el campo. Como suele decir Valverde, a la afición no se le puede pedir nada. Y mucho menos en situaciones como esta.
