Aquamación
Cada día vivido me doy cuenta de la cantidad de cosas que ignoro; y lo digo porque, cuanto más leo, la razón me dicta que aún queda mucho por aprender. Debo admitir que jamás había escuchado la palabra “aquamación”; de hecho, no figura en el diccionario y algunos artículos sugieren no emplear ese término, sino el de “cremación con agua”. Indagando sobre el tema, descubrí que la aquamación —técnicamente conocida como hidrólisis alcalina— es un proceso de disposición final de restos humanos que utiliza agua, temperatura y productos químicos para acelerar la descomposición natural de los tejidos.
El cuerpo del difunto se coloca en una cámara hermética de acero inoxidable (similar a una olla a presión grande), se le agregan unas soluciones salinas y se calienta a fuego medio de cuatro a seis horas. Al final, quedan solo los huesos, que no se disuelven; estos se enjuagan, secan y se pulverizan con un cremulador para obtener un polvo similar a las cenizas de la cremación tradicional.
Aunque se presenta como una alternativa moderna y ecológica, su origen se remonta a finales del siglo XIX. No fue sino hasta principios del siglo XXI cuando se instaló el primer sistema comercial de hidrólisis alcalina para humanos en una funeraria de Minnesota, EE. UU. Este........
