Ni umbrales que valgan, ni «voltearepismos» que duren
El pasado domingo, Colombia vivió su particular versión de un “reality show” de supervivencia, pero sin cámaras en una isla, sino con urnas y una resaca de votos nulos que dejaría ciego a cualquier registrador. El mensaje del respetable fue un portazo en la cara para la falta de coherencia: el electorado se cansó de los políticos “sushi”, esos que se enrollan según el viento que sople. A las figuras del Partido Verde les salió cara la pirueta de pasar de aliados del Gobierno a opositores furibundos en un abrir y cerrar de ojos; Parece que el famoso “voltearepismo” ya no se cocina tan fácil, y los preferidos prefirieron dejar la estufa apagada para quienes intentaron cambiar de bando sin pasar por la caja de la credibilidad.
La guadaña del umbral del 3% fue el verdadero villano de la jornada, una barrera invisible que se tragó los sueños de grandeza de más de uno. Fue un domingo de “tan cerca, pero tan lejos”: Roy Barreras, Fico Gutiérrez con su movimiento Creemos, Juan Daniel Oviedo con su lista propia, e incluso Ingrid Betancourt, se quedaron mirando el........
