Noelia
28 de marzo 2026 - 03:10
Me estoy revolviendo ante la instrumentalización del caso de Noelia en la vida política y en las funestas redes sociales. Cada cual arrima la tragedia a su molino y la convierte en munición. No hay pudor. No hay silencio. No hay respeto. Solo ruido, consignas y una carrera obscena por ver quién tiene la razón más moral. Los unos lamentan profundamente el trágico final y, de inmediato, señalan a quienes se rasgan las vestiduras. Les reprochan que no se preocupen por los niños inocentes muertos en las guerras. Les recuerdan que esos niños son asesinados. Lo dicen con solemnidad, como si hubieran descubierto una verdad revelada.........
