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Medianoche en La Habana

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26.02.2026

Como en la obra maestra de Woody Allen, Midnight in Paris, donde la medianoche abre un umbral secreto y la ciudad se convierte en un escenario habitado por fantasmas ilustres, esta historia comienza también con una medianoche mágica, pero irreal, sueño o ficción.

No es París la que despierta, sino La Habana imaginada; no es un automóvil antiguo el que recoge al protagonista, sino la memoria; no son Hemingway ni Fitzgerald quienes esperan en la penumbra, sino los escritores y músicos cubanos que el exilio dispersó por el mundo y que regresan, convocados por la nostalgia y la memoria, a una taberna que sólo existe en la imaginación.

Imagino el bar El Porvenir. (…) “Una joven pianista le arranca al instrumento un tema de Ernesto Lecuona. Aquí, muchos bebedores creen saber cómo se prepara un(a) Cubalibre. De punta a punta de la barra, los partidarios de una y otra tendencia dicen cosas de doble sentido sobre el origen de los ingredientes fundamentales del cóctel: la cubana del ron ¿Bacardí, Matusalén, Havana Club? Y la norteamericana franquicia del refresco más deleitoso del mundo, la Coca-Cola, pero no se ponen de acuerdo y lo que había empezado como un sano ejercicio parlamentario amenaza con convertirse en un gallinero”. (Fragmento de Dos Cubalibres, de Eliseo Alberto).

Ese gallinero, bien podría estar compuesto por esos cubanos que se fueron con sus amaneceres, pero que nos dejaron vida en sus libros y en su música, como un testamento sonoro frente a los días más trágicos que vive actualmente el pueblo cubano, entre apagones interminables, ausencias que duelen y despedidas que se repiten como un eco.

Liderando el cónclave, imagino a José Lezama Lima hablando quedito, mientras la voz áspera de Guillermo Cabrera Infante se va mimetizando con Puro humo de un habano reglamentario que consume el tiempo. Contando La vida eterna, está Virgilio Piñera, leyendo y releyendo poesía en La isla en peso. Siempre delicado y afable, Severo Sarduy ilumina con Cocuyo, Barroco e incontenible seductor de la palabra que Cobra vida en Maitreya. Reynaldo Arenas se asemeja a un ave nocturna, cavilando con cordura su derecho a abandonar La Isla. Dos Cubalibres, por favor, resuena la voz grave de Eliseo Alberto, Lichi, para los amigos.

Y........

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