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El poder de los operadores detrás del “poder” de los gobiernos

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10.09.2026

En el espectáculo tragicómico del poder, el presidente casi siempre encarna la luz: la promesa, el discurso pulcro, la legitimidad del voto y la supuesta brújula moral de la nación.

Sin embargo, detrás de la imagen pública del primer mandatario suele operar una maquinaria política que permanece fuera de escena, una estructura que muchas veces se diseña en las alcantarillas del poder.

Allí, operan los segundos hombres, aquellos estrategas, asesores o “guías espirituales” (sarcasmo) plenipotenciarios y demás alimañas, encargados de procesar la basura del régimen, que encarnan lo oscuro, lo tenebroso y casi siempre lo fatídico.

La historia latinoamericana está plagada de ellos. Algunos fueron simples operadores; otros terminaron convirtiéndose en un poder dentro del poder. Mientras el presidente conserva la banda, los discursos y la investidura, el segundo hombre administra llamadas, lealtades, secretos y favores. El presidente representa; el operador ejecuta.

Ernesto Samper Pizano tuvo en Fernando Botero Zea uno de los personajes centrales de su campaña presidencial de 1994. Botero fue gerente de aquella campaña y luego ministro de Defensa. El escándalo del Proceso 8000 puso bajo sospecha el ingreso de dinero del narcotráfico a la campaña. Botero terminó condenado y, desde prisión, rompió con Samper y apuntó hacia él. Samper sostuvo que, si dinero de los carteles había ingresado, lo había hecho a sus espaldas.

En Bolivia, Jaime Paz Zamora tuvo a Óscar Eid Franco como uno de sus hombres de mayor confianza. Eid no fue vicepresidente, sino dirigente central del MIR y operador político del gobierno. Su relación con el narcotraficante Isaac “Oso” Chavarría terminó en un proceso judicial y una condena de cuatro años por sus vínculos ilícitos. Otra vez apareció la frontera entre el poder institucional y el poder que se mueve detrás de él.

Alberto Fujimori llevó esa fórmula a una dimensión mucho más oscura. Vladimiro Montesinos, su asesor y jefe de facto de los servicios de inteligencia, llegó a convertirse en un auténtico poder dentro del poder. Controló información, operadores, jueces, medios y redes políticas. Cuando el régimen se desplomó, Fujimori intentó distanciarse de la maquinaria que Montesinos había........

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