Entre la pólvora local y la guerra global
El mundo baila al borde del precipicio y coquetea con una guerra de gran envergadura. Pero Bolivia no se queda atrás: sentada sobre un barril de pólvora, se asoma a su propia guerrita intestina.
¿Será la actual paz boliviana una precaria “luna de miel”? ¿Sanaron realmente las heridas reabiertas en 2019? Las divisiones y facciones de entonces –que en realidad datan de la fundación de la República e incluso de antes– ¿no estarán solo ocultas bajo una delgada capa de unidad nacional, susceptible de romperse ante la siguiente medida gubernamental impopular?
¿Y estará el mundo acercándose a una nueva conflagración de dimensiones colosales? ¿O, como dijo alguna vez el papa Francisco, no estaremos ya en una guerra mundial que se desarrolla “a pedacitos”? ¿No estarán a punto de estallar todas las fuerzas ideológicas, políticas, económicas y militares que cristalizaron en diferentes lugares del globo a partir de 1945?
Lo más paradójico es que........
