Un fiscal en la vitrina
Mientras el exfiscal Roger Mariaca emprendía el ignominioso camino hacia la ciudad de Potosí para iniciar su detención preventiva de seis meses en una seguramente fría celda de la cárcel de Cantumarca, el nuevo fiscal José Urioste se aprestaba a ingresar al Palacio Quemado para recibir el reconocimiento como máxima autoridad del Ministerio Público.
Urioste, que fue elegido tras un largo proceso de votaciones sucesivas en las que oficialismo y oposición no lograron ponerse de acuerdo, se convertirá seguramente en el fiscal cuyo desempeño será rigurosamente evaluado, no solo por quienes lo eligieron y presumiblemente esperan de él una gestión eficiente y justa, sino también por una sociedad boliviana que espera que este sea el comienzo de una nueva era de la justicia en Bolivia.
Por muchas razones, Urioste es un fiscal en la vitrina pública. Cada uno de sus actos será escrutado con el mayor de los rigores y, en primera instancia, en relación con por lo menos cuatro ámbitos en los que deberá demostrar independencia institucional, sentido de justicia, pero, sobre todo, la voluntad de generar una imprescindible señal ética para avanzar por un camino diferente.
Al nuevo fiscal general del Estado le toca dar continuidad a las........
