El baile de máscaras y el pueblo de Madrid
El baile de máscaras y el pueblo de Madrid
Si alguna vez dos millones de españoles exigen en las calles elecciones generales, España tendrá salida, dignidad y futuro.
Érase que se era un baile donde yo también dancé (si danzar aquello fue), porque nunca he sido fraile, ni lo soy, ni lo seré.
Érase que se era un baile donde yo también dancé (si danzar aquello fue), porque nunca he sido fraile, ni lo soy, ni lo seré.
Así cantaba a una mascarada Breton de los Herreros, madrileño de adopción, como tantos hoy y siempre, que Madrid acoge y no rechaza, salvo a los invasores y, aunque en menor medida, a los traidores.
Digno de ver fue la entrada del Papa León XIV en un Congreso dominado por un gobierno semejante al que en 1936 asesinó a más de diez mil católicos, sumando sacerdotes, religiosos, monjas y seglares sin que ninguno de los partidos de aquel Frente Popular que siguen hoy activos - PSOE, comunistas, separatistas vascos y catalanes-, haya pedido perdón, ni por eso ni por haber deseado o propiciado la Guerra Civil, diagnóstico de Clara Campoamor y de Manuel de Irujo, entre muchos otros.
Junto al Pontífice, Francina Armengol, la preimputada judicial, aprovechando para su ridícula politiquería. Más allá, la cómplice de los asesinos de ETA, la crispante Aizpurúa, y el histrión Rufián, ya cancelado por Esquerra. Izquierdosos, abertzales y nacionalistas, todos escuchando cómo el sumo agustino de Roma citaba a España, incluso a la de los Reyes Católicos, 10........
