Hay que valorar muy positivamente el pacto PP-Vox, no depreciarlo
Hay que valorar muy positivamente el pacto PP-Vox, no depreciarlo
Creía que seguirían haciéndose los interesantes, imprescindibles, éticos y patrióticos hasta pasadas las andaluzas, pero va Orban y pierde.
Cuatro meses se han tirado negociando el Gobierno de Extremadura el PP y Vox, para, al final, a pocos días de agotarse el plazo y tener que convocar nuevas elecciones, han pactado lo que ya sabíamos desde el día siguiente de contar los votos que pedía Vox: una vicepresidencia, agricultura, y otra consejería de fuste que le permitiera llevar a efecto alguna de sus promesas electorales, que son, básicamente, frenar la inmigración ilegal, acabar con los subsidios a chiringuitos políticos, sindicato-empresariales o de género, y defender la agricultura y la ganadería del fanatismo climático de Bruselas y también de las nuevas importaciones del Tercer Mundo que compiten con ventaja, por no gastar en controles fitosanitarios tanto como las de aquí.
Eso quería Vox y eso, en el último minuto, ha conseguido. ¿A qué ha venido, pues, ese desprecio a los votantes extremeños, que dieron un 43% al PP, al filo de la mayoría absoluta, y un buen resultado a Vox, que sumaba al sector de la derecha, aunque fueran separados, el 60% de los votos? ¿No merecía respeto semejante prueba de confianza? Pues, evidentemente, no. Si en las penúltimas, en vísperas de las generales, Guardiola dio un recital de sectarismo ridículo, que fue nefasto para Feijóo,........
