Locas
El sistema premia el discurso de feministas radicales mientras liquida la igualdad ante la ley de los hombres denunciados sin pruebas.
"Detrás de un cursi siempre se esconde un hijo de puta". La frase, de Sergio del Molino, es probablemente una de las afirmaciones más precisas pronunciadas en lo que va de siglo XXI. Todos los movimientos antidemocráticos de la última década y pico han sido, además de antiliberales y violentos, profundamente cursis. La izquierda procura alternar el discurso cuqui de mantita suave, osito de peluche kawaii y taza de Mr. Wonderful con ataques enloquecidos contra cualquier adversario. O contra cualquier colectivo que no esté bendecido por la ideología correcta. Escuchemos las palabras de la prominente feminista y militante proetarra Irantzu Varela: "¿Fantaseas con la idea de cargártelos a todos? ¿O eres de los que cree que hay que cargarse sólo a los que se lo merecen? ¿Has hecho el cálculo de que si cada una nos cargamos a uno… desaparecen?". Nadie que no tenga el cerebro reblandecido por la ideología le encuentra la gracia a la frase, como no se la encontraríamos si el género de las palabras estuviera cambiado, pero estamos suponiendo que las feministas........
