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Cambridge no mató a Jason Arday, pero es responsable de su muerte

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16.08.2026

Cambridge no mató a Jason Arday, pero es responsable de su muerte

Que quienes fueron responsables de su ascenso y caída culpen ahora a quienes señalaron la verdad los define como lo que son: personajes de cuarta, que han llegado donde están por decir lo correcto

Jason Arday ha muerto días después de dimitir de su puesto como profesor en la Universidad de Cambridge, y aunque la policía no ha querido confirmarlo, todo apunta a un suicidio. Y como explicó Chesterton, ahora es mi misión contarles que ha muerto a quienes seguramente no sabían que estaba vivo, como era mi caso hasta hace unas pocas semanas. Según lo que contaba de sí mismo, era autista, no habló hasta tener 11 años ni supo leer ni escribir hasta los 18, pese a lo cual se sacó un doctorado a los 30. Tuvo también otras enfermedades, desde un cáncer testicular hasta el síndrome de enclaustramiento –que consiste en parecer en coma pero no poder comunicarse– tras un atropello cuando era adolescente.

Pese a estas dificultades, logró sobreponerse lo suficiente como para jugar unos pocos años profesionalmente al fútbol en nada más y nada menos que el Crystal Palace y convertirse en un increíble corredor de fondo, capaz de hacerse 30 maratones en 35 días, los últimos tomando analgésicos por una fractura de peroné que se hizo en mitad de su hazaña por un ataque epiléptico. Y todo por una buena causa: era un filántropo que recaudó unos cinco millones de libras para varias decenas de organizaciones mediante carreras benéficas y viajó a Sudamérica y África para instalar pozos de agua. Créanme que, para poder resumirles su vida relatada por él mismo en una autobiografía publicada días antes de su muerte, he tenido que obviar la mayor parte de las increíbles hazañas que contaba sobre sí mismo.

Jason Arday era en realidad un charlatán de marca mayor, claro. Se inventó su vida, sus proezas atléticas, sus actos de caridad. Plagió su tesis y se inventó buena parte de su trayectoria académica. Lo cual, no les voy a negar, casi me hace ponerme un poco de su parte, como cuando vemos una buena........

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