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¿Para cuándo un Torrente nacionalista zafio?

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20.03.2026

¿Para cuándo un Torrente nacionalista zafio?

Antes de que las líneas que siguen sean interpretadas como un desprecio altivo al cine de Santiago Segura, advierto que lo respeto aunque no lo comparta.

No, no me gustó un carajo "Torrente presidente". El martes la sufrí en Barcelona. Había visto la primera peli de la saga: "Torrente, el brazo tonto de la ley", y nunca más tuve la tentación de ver las siguientes. Por soez, mugrienta, sucia, eso de pedo, caca, pis siempre me pareció de parvularios. Pero sobre todo -aunque dudo que Santiago Segura alguna vez haya sido consciente-, por servir a la empresa nacionalista empeñada en convertir a España en una cárcel de naciones oprimidas. No porque su guion buscara crearla, sino porque recreaba la mirada que los nacionalistas tenían de ella. Y trabajaban noche y día para erosionarla.

Seguramente, a la mayoría de españoles que no viven ni sufren el agobio nacionalista que soportamos otros en Cataluña y el País Vasco, esta mirada les parecerá extravagante o simplemente ridícula. Incluso paranoica. Les aseguro que no ha habido una leyenda negra sobre España más cruel como la que durante estas últimas cinco décadas hemos hechos nosotros mismos contra la España generosa, moderna y democrática que nació con la Transición del 78. Y ese guion malicioso ha sido creado y gestionado por los nacionalistas que hoy la gobiernan a través de ese tonto útil que tenemos por presidente. Aunque lo de tonto útil lo pongo para resaltar la mala fe nacionalista, no para disculpar su ambición y malicia contrastadas.

Vistas así las cosas, la película se ve distinta. Se lo aseguro. Nuevamente la España cutre, esta vez ya no franquista, sino democrática, con partidos ridículos y corruptos que avergonzarían a cualquier sociedad, resulta patética. Y sin embargo, si tenemos esa nación de políticos cochambrosos es, por omisión o reacción, fruto de la impostura nacionalista. A la que no se la toca. Y cuando se hace, sale victimizada. ¿Por qué?

Porque el facha de Torrente, paradigma de la España franquista, no la tolera, y al ciscarse tangencialmente en su existencia, en lugar de erosionarla, la victimiza.

Nuevamente el mito de esa leyenda negra escrita por nuestros cineastas pagados de sí mismos y de su estela progre. También Santiago Segura aunque no lo advierta.

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Ya no es Santiago Segura -al cual no incluyo, pero no excluyo-, es ese mundo de actores y actrices de la ceja que abrumadoramente ejercen de profesionales "progres". Siempre en las causas "justas": Palestina, Cuba, el grupo de Puebla, ahora Irán, y siempre contra la España de los Reyes católicos, ecologistas de salón que nunca trabajaron de albañiles, ni pisaron una cuadra de vacas o labraron el campo de sol a sol. Son idealistas, con mentes puras que jamás han salido de la ficción de los guiones. Mundos perfectos, idealizando realidades intelectualizadas. Como esos activistas de salón, ricos y famosos, guapos y dispuestos siempre a posar para fotos de estudio. Por la ecología, el cambio climático o la ideología Woke. Pongamos que hablo de Javier Bardem y compañía. Siempre en el lugar justo de la historia. Hace dos meses lo retrataba con precisión de cirujano Pilar Rahola. No es santa de mi devoción -todo lo contrario-, pero la verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero: "Carta a Javier Bardem". Con su pañuelito de Palestina, el activista de salón, ese que contamina con coches de alta gama, nos da lecciones desde la gala de Hollywood de todo, y su mujer, Penélope Cruz, la bella dama española haciendo publicidad de jet privados. Son el contraste de este burdo Torrente, pero ambos -puede que sin saberlo- colaboran en la misma empresa: la de los nacionalistas y los mangantes de Podemos.

Volvamos a Torrente. Me sorprende la buena acogida de la prensa. Sus chistes, siempre a medio camino de ser sin llegar a ser, son previsibles, zafios, como siempre. ¿Por qué tanto éxito..? No enmendaré al respetable. Sólo faltaría, puede que el esperpento político que vivimos no dé para más violines y con tal de dar coces, vale todo. Pero eso no es arte, ni creatividad, ni los continuos cameos añaden valor, solo marujeo. En sí mismos no otorgan calidad al guion, solo acumulación de ilustres mediáticos, mero famoseo.

¿Y entonces? ¿De dónde tanto revuelo? ¡A ver si al final el mundo del cine y de los medios están a la altura de los políticos! El director Santiago Segura se ha curado en salud asegurando por activa y por pasiva que el fin de la película solo es hacer reír. Sin pretensiones políticas. Ya, pero a quien le da de verdad es a Vox y al gobierno de coalición de Pedro Sánchez. Déjenme que me ría. Como burladero para evitar lanzadas políticas , vale, como justificación intelectual o artística, más falsa que Pedro Sánchez. No seré yo quien le enmiende la plana, hace usted bien en ridiculizar a toda esta morralla política… pero si me permite…

¿Para cuándo un Torrente en la saga que aborde la cutrez del nacionalismo zafio? A la España franquista la ha dejado usted retratadísima. Bien hecho. Hágalo ahora con los nacionalistas. Si no tiene ideas, o ni idea, permítame que le ofrezca alguna. Usted nos ha hecho un retrato impagable de la España cutre del franquismo. ¿No le servirá el personaje de Torrente para hacer lo mismo con los nacionalismo periféricos? Permítame. Torrente, en su atrevimiento obtuso, podría contactar con un político catalanista y un etarra vasco para convertir sus personalidades en medios para ridiculizarlos. Como ha hecho con la imagen de una España cutre franquista. De ese contacto podría salir un político catalán muy distinto a Torrente: sibilino, hipócrita, con ínfulas intelectuales y formas exquisitas, pero fines xenófobas y racistas. Y en el caso vasco, con dos cojones y gatillo fácil para eliminar a todos los que no tengan el ADN de Sabino Arana.

Ahí lo dejo. Ahora que se está forrando con Torrente Presidente, invierta en arte y libertad. Aunque no lo parezca, le respeto. El retrato que ha hecho de VOX, es antológico y los últimos minutos de nombramientos de ministros de Pedro Sánchez, son para enmarcar. Ya ve.

PD. Perdone por la homilía, pero seguramente conoce usted a la España actual mejor que yo. No es coña.


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